Festival San Sebastián 2012

| 05/10/2012

Tres guiños generosos al cine francés en un año de glamour y blanco y negro español.

El Festival de San Sebastián llevaba años en ese estado clásico de los certámenes cinematográficos: cada vez más cerca de la crítica erudita, cada vez más lejos del gran público. Y qué mejor que un aniversario redondo (el 60º en concreto) para dar un volantazo a tiem­po, reducir la cuota de cine hermético y traer estrellas de Hollywood que acerquen el Festival a los telediarios y al gran público. Hasta 5 premios especiales se otorgaron a las carreras cinematográficas de Ewan McGregor, John Travolta, Oliver Stone, Dustin Hoff­man y Tommy Lee Jones. Un derroche que puede resultar eficaz pero que evidentemente devalúa el, has­ta ahora, prestigioso Premio Donostia.

Sin embargo Hollywood, que sí estuvo presente en la Sección Oficial con películas tan interesantes como Argo, la tercera de Ben Affleck, o Lo imposible, del es­pa­ñol Juan Antonio Bayona, no tuvo reconocimiento en el Palmarés del festival donde hubo mucho ci­ne español y unos cuantos guiños al cine francés.

Blancanieves, de Pablo Berger, que finalmente representará a España en la carrera de los Oscar, obtuvo dos premios importantes en San Sebastián: pre­mio del pú­­­blico y Concha de plata a la mejor actriz pa­ra Maca­re­­na García (que suena a un cantado Goya a actriz revelación). La emocionada y primeriza actriz es­pañola re­­cibió el premio ex aequo con Katie Coseni, la prota­go­­nista de la interesante película americana del francés Lau­ren Cantet: Foxfire. La versión tau­ri­no-fla­menca del cuento de Blancanieves es una pe­lícula muy original y enormemente expresiva en la que su director llevaba trabajando 8 años. Probablemente después del tsu­nami The artist no se valore tanto su auda­cia para ha­cer una película muda y en blanco y negro, pe­ro el poe­ma visual de Berger es de los que engrandece una Sección oficial de un Festival tan importante co­mo San Se­bastián.

La Concha de plata al mejor director fue para Fernando Trueba por El artista y la modelo. El director ma­drileño nunca había ganado en Donosti y era el momento de saldar esa deuda. Pocos dudan que su pelícu­la es la más sugerente, la mejor filmada, interpretada y escrita de su filmografía. La doble pareja Aida Folch-Jean Rochefort y Chus Lampreave-Claudia Cardina­le funciona a la perfección en un homenaje al arte su­til y reflexivo, pero no pedante.

El premio a la mejor película y guión se lo llevó Dans la maison, del francés Françoise Ozon. Una obra que él mismo presentó como un divertimento sobre la rea­li­dad y la ficción literaria. Y realmente eso es lo que hi­zo la crítica: divertirse de lo lindo con un guión há­bil que aprovecha un trío de actores muy entonado. Otra cosa es que la película sea la mejor del Festival, al­go que evidentemente no esperaba ni el propio Ozon. El tiempo dirá si su juego cinematográfico tiene suficiente calado o estamos ante una frivolité efímera de escasa repercusión artística. Desde luego teniendo pe­lículas como las de Berger y Trueba, el guiño a nues­tros amigos franceses es de un altruismo y generosidad realmente conmovedores.

Como no podía faltar, la cuota de cine extravagante y vanguardista se tenía que llevar un premio y así fue. José Sacristán ganó la Concha de Plata al mejor actor por hacer todo lo que puede para que El muerto y ser fe­liz no resulte otra tomadura de pelo metacinematográfica y pedante del director Javier Rebollo.

Por último, la mejor fotografía fue para Tou­raj Asla­ni por Rhino season, la película del iraní Bahman Gho­badi, dos veces ganador de la Concha de Oro.

Ana Sánchez de la Nieta
Claudio Sánchez


Category: Actualidad

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