BSO: Whiplash

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· La música es el vehículo narrativo principal de la película, ya que la evolución dramática de los personajes depende de la adaptación del joven baterista a las indicaciones del ritmo del profesor.

Es una de las cintas del año según el American Film Institute. Ganadora de tres Oscar (actor secundario, montaje y edición de sonido), un Globo de Oro y un BAFTA, Whiplash es una de las mejores películas sobre la música de los últimos años. En concreto sobre el jazz, que ya inspiró otras obras maestras como Bird, de Clint Eastwood (1988), una película biográfica sobre el saxofonista Charlie Parker.

Whiplash se centra en los esfuerzos de un batería por entrar en una prestigiosa orquesta que lidera un profesor de música que utiliza métodos de disciplina tremendos, muy cercanos a los que han hecho famoso al ejército norteamericano.

La música es el vehículo narrativo principal de la película, especialmente porque la evolución dramática de los personajes depende de la adaptación del joven baterista Andrew (Miles Teller) a las indicaciones del ritmo del profesor Fletcher (el multipremiado J.K. Simmons, que se llevó el Oscar). La importancia de la sobrehumana velocidad en los golpes de batería y la sincronización con el resto de instrumentos es crucial para entender la película.

Los músicos Justin Hurwitz, compositor de los temas originales de la película, y Tim Simonec, encargado de los arreglos musicales, logran una banda sonora en la que se aprecian dos virtudes principales del jazz: armonía e improvisación.

En el poderoso clímax de la película suena Caravan, una melodía de jazz muy conocida compuesta en 1936 por el trombonista portorriqueño Juan Tizol, que tocaba en la banda de Duke Ellington. Esta misma canción también aparece en dos películas de Woody Allen, conocido amante del jazz y clarinetista: Alice y Acordes y desacuerdos.

Whiplash recoge una anécdota no del todo verídica. El profesor Fletcher cuenta a su maltratado discípulo cómo el batería Jo Jones le tiró un platillo a la cabeza a Charlie Parker en un ensayo en el que iba descompasado. La leyenda dice que a partir de ahí, Parker no dejó de crecer. En realidad el platillo no fue a la cabeza sino al suelo, y cuando sucedió, Charlie Parker ya tenía un grandísimo prestigio.

La música, magníficamente editada, suena con registros en directo, en lugares tan distintos como la habitación del protagonista, la sala de ensayos de la orquesta y, finalmente, la amplia sala de conciertos.

Sello: Varese Sarabande Duración: 55 min. (24 temas) Precio: 10 €

Claudio Sánchez

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