BSO: Séraphine

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· Galasso va cuajando una trayectoria sugerente y variopinta, con incursiones en el jazz, música para películas, para teatro e instalaciones.

El norteamericano Michael Galasso (Ha­mmond, Louisiana, 1949), compositor, violinista y director de orquesta, ha logrado un estilo bien marcado des­­de sus inicios en la música de cine (Chung­king Express, Wong Kar Wai, 1994). Gran conocedor del violín, sabe extraerle en sus composiciones unos matices con gran poder emocional sobre el espectador, utilizando unas tonalidades que evocan al mun­do oriental.

Inolvidable resulta el trabajo de Galasso en In the mood for love. Con ese violín que latía e impulsaba la vida de los personajes, despertando en el espectador una ra­ra empatía con los sentimientos escondidos de los dos damnificados protagonistas, anhelantes, decididos a ser distintos, a no ser como ellos (sus respectivos cónyuges in­fieles).

El violín que suena en Séraphine aparece de forma estridente, dañado, como rasgado; unas discordantes cuerdas que se van haciendo armonía cuando la protagonista ve su ilusión hecha realidad. La música aparece en los momentos de encuentro y de descubrimiento, puntos clave para la vida de la pintora. Son notas que se van entretejiendo hasta formar una melodía, la cual es como un ir y venir, se presenta, se forma y desaparece.

Una melodía que se va creando con el diálogo que forman el violín de Michael Galasso y la viola de gamba de Martina We­ber. La partitura de Galasso ha reintroducido este último instrumento re­na­centista y barroco en una composición actual, lo que demuestra la gran habilidad y la profunda formación clásica del compositor. Galasso va cuajando una trayectoria sugerente y variopinta, con incursiones en el jazz, música para películas, para teatro e instalaciones.

Con un ritmo pausado, un largo, marca el tiempo de Séraphine y el estado de su al­ma inquieta. Ella misma dice en un determinado momento haciendo referencia a sus cuadros: “Cuando los miro tengo mie­do de lo que he hecho”. Fusionán­do­se con la interpretación de Yolande Mo­reau y con la poderosa historia, la música de Galasso interpreta hábilmente el sa­bor agridulce de una valiosa película so­bre el arte y los extraños caminos por don­de llegan las musas y eso que llamamos la inspiración.

Natalia García Vilas