· Hay una energía insultante en la película que resulta muy divertida, pero que puede cansar un poco a los que no lleven bien el sarcasmo desmelenado de un cineasta muy dotado.

Uno, dos, tresOne, Two, Three País/Año: EE.UU., 1961 Dirección: Billy Wilder Guion: B. Wilder, I.A.L. Diamond Fotografía: Daniel L. Fapp Montaje: Daniel Mandell Música: André Previn Intérpretes: James Cagney, Horst Buchholz, Pamela Tiffin, Liselotte Pulver, Arlene Francis, Hans Lothar Distribuidora DVD: Fox Duración: 115 min. Público adecuado: +12 años

Wilder y su colaborador habitual desde 1959, el brillante Diamond, adaptaron la obra teatral del húngaro Ferenc Molnár, una farsa enloquecida sobre las incoherencias del capitalismo y el comunismo. Provocador incorregible, agudo dialoguista, creador de situaciones de ingeniosa urdimbre cómico-satírica, Wilder fue un guionista y un director que bajo su apariencia de cínico no deja de ser un moralista, burlón, pero moralista.

En esta ocasión contó con un sexagenario Cagney, absolutamente magistral en su registro hiperventilado, que tiene excelentes contrapuntos en un reparto inmejorable en el que tengo especial debilidad por Arlene Francis, que interpreta a la mujer del tarambana MacNamara, un personaje típico de Wilder, la mujer y madre encallecida a base de aguantar a un cabestro.

Hay una energía insultante en Uno, dos, tres que resulta muy divertida (esa entrada de MacNamara en la oficina), pero que puede cansar un poco a los que no lleven bien el sarcasmo desmelenado de un cineasta muy dotado, pero demasiado pendiente de ser agudo y original, dentro y fuera de la pantalla.