· Entrevista con el director de Con la magia en los zapatos, que eOne estrena el 22 de mayo. Adam Sandler trabaja con el director de Win Win y The Visitor.

¿Cómo surgió la idea de la historia?

La historia empezó cuando me puse a pensar en la expresión inglesa que habla de ‘ponerse en los zapatos de otro’ y lo que significaba. No sabía cuál era su origen, así que me puse a investigarlo y a jugar con la idea, hasta que me puse en contacto con Paul Sado, que coescribió conmigo la película. Y se fue desarrollando a partir de ahí, mantuvimos muchas conversaciones a altas horas de la noche hasta que tuvimos clara la historia.

Paul es amigo mío, y además es un gran escritor. Cuando se me ocurrió esta idea, me pareció que era perfecto para ella. Entiende el Lower East Side, ya que vive allí. Su familia se estableció allí en un principio y luego se trasladó a Brooklyn, así que lo entiende de manera más o menos innata. Era el colaborador perfecto para este proyecto.

¿Puedes describir la historia?

Es sobre un zapatero de cuarta generación (quinta generación, en realidad) del Lower East Side, que ahora vive en Brooklyn, pero sigue teniendo la tienda familiar en el Lower East Side. Se siente un poco atrapado en una vida que piensa que le ha venido predestinada. Cree que no tiene ningún control sobre ella. Acaba descubriendo una reliquia familiar, una vieja máquina de coser, que se ve obligado a usar en un momento de apuro…

¿Cómo influye ser actor en tu forma de dirigir?

Me encanta trabajar con actores. Para mí, es una de las mejores partes de este trabajo. Me encanta elegir el reparto, juntar las piezas y ver colaborar a diferentes actores con distinta experiencia como intérpretes. En este caso, tenemos a Adam Sandler, Dustin Hoffman, Steve Buscemi y Cliff Smith, y me encanta hacerlos trabajar juntos y ver qué sucede. Cuando trabajas con auténticos profesionales, y todos estos actores son gente realmente maravillosa con la que trabajar (Ellen Barkin, Melonie Diaz, Dan Stevens y tantos otros)… es todo un privilegio.

¿Cómo compararías Con la magia en los zapatos con tus demás películas?

Con la magia en los zapatos parece una de mis películas al principio, pero luego se convierte en algo completamente distinto. Tenemos magia, secuencias de acción y visitamos muchos mundos distintos. Tiene una textura y una escala con las que fue maravilloso jugar. Hay mucha trama, es una película que gira en torno al argumento, y debe mucho a distintos géneros, más concretamente a los cuentos de hadas y a los superhéroes, y fue una oportunidad de explorar todo eso a nuestra manera. Y eso fue a la vez todo un reto, pero muy divertido.

¿A qué género pertenece?

Es peliagudo, Yo diría que es una comedia dramática, pero debe mucho a los cuentos de hadas. Tal vez podríamos decir que es un cuento de hadas oscuro y divertido.

¿Qué papel desempeña la ciudad de Nueva York en la historia?

El Lower East Side es realmente un personaje más. Es donde se desarrolla buena parte de la película y donde Max (el personaje de Adam Sandler) ha pasado su juventud y su vida adulta. La diversidad de Nueva York y la historia del Lower East Side influyen mucho en la historia. La película empieza en 1903, en un edificio de apartamentos y debe mucho a la historia de ese barrio concreto. Es algo a lo que se hace referencia constantemente en el filme, hasta la última escena. Soy un gran aficionado a la historia. Mi despacho está en el Lower East Side pero la verdad es que fue muy divertido tener ocasión de conocerlo, entenderlo y documentarnos tanto como hicimos.

El vestuario y el diseño de decorados son una parte muy importante de la película, ¿cómo fue ese proceso?

Todo empezó con la tienda de reparación de calzado. Steve Carter, nuestro diseñador de producción, hizo un trabajo excelente creando un lugar que diera la impresión de llevar allí 150 años. Tuvimos a gente que entraba mientras estábamos rodando para intentar dejarnos zapatos, lo que creo que siempre es buena señal. Consiguió crear un lugar que diera la sensación de ser a la vez cotidiano y mágico. Y, más allá de eso, Steve tuvo que crear otros muchos mundos distintos. Algunos de ellos más fantásticos que otros, pero siempre arraigados en nuestra realidad. Así que había un equilibrio entre los mundos.

Melissa Toth, nuestra diseñadora de vestuario, tuvo que crear conjuntos para Adam que a veces también podían llevar otros diez, once, doce personajes distintos. Fue algo divertido de ver.

Fuente: eOne