Aquellas maravillosas series

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· En este libro se entiende con claridad que el paso del tiempo diferencia a los clásicos de las modas efímeras.

libro_aquellasseriespor“Los recuerdos son mentiras que inundan la razón”. No es una cita de Proust, sino de una canción de Mecano de los años 80 que tiene mucho que ver con este libro sobre las series que veíamos en aquellos maravillosos años. El Gran Héroe Americano, D’Artacán y los mosqueperros, El coche fantástico, Verano azul, V, McGyver, Fama, Alf… Nada tiene que ver aquella época televisiva con la actual y las comparaciones ayudan a entender una evolución radical de la pequeña pantalla.

El autor del libro es Alberto Rey, uno de los críticos de TV más importantes de nuestro país desde que en 2010 iniciase su blog Asesino en serie en la web del diario El Mundo. Con su habitual sentido del humor, hace un repaso nostálgico y ácido sobre la infancia y adolescencia ligadas a las series en los años 80 y 90. Eran tiempos muy distintos en los que solo había dos canales y muy poquitas series que se veían en directo, casi siempre y en compañía de familia, amigos, etc.

La manera de consumir estos contenidos tenía poco que ver con el panorama actual en que las series se ven individualmente en tabletas o móviles que tienen acceso a centenares de títulos distintos. Por otro lado, el modo de producción del siglo XXI también es muy diferente. La televisión ha dejado de ser la serie B del cine, y ahora las principales estrellas de Hollywood intervienen con frecuencia en superproducciones para la pequeña pantalla. Algunas incluso se han centrado en la televisión como es el caso de Claire Danes, actriz protagonista y productora de la serie norteamericana Homeland.

En este libro se entiende con claridad que el paso del tiempo diferencia a los clásicos de las modas efímeras. No es lo mismo la vitalidad que aún mantienen La vuelta al mundo de Willy Fogg, de Claudio Biern Boyd y Luis Ballester, o la versión animada de Sherlock Holmes, de Hayao Miyazaki (muy superiores a series infantiles recientes como Pocoyó o Bob Esponja) que la vejez que transmiten Sensación de vivir, Dinastía o El Equipo A.

Rey sale en defensa de los guionistas que en aquella época hacían un trabajo extenuante para llegar a dar contenido a capítulos diarios de series interminables. Hay que tener en cuenta que en ocasiones el número de episodios llegaba a cifras inconcebibles: Santa Bárbara (2.137 capítulos) o Al salir de clase (1.199). En esas condiciones, lo extraño era que no hubiese giros de guion desternillantes, muertes imprevistas de un personaje principal porque el actor se iba a otra serie, incoherencias en la trama, el vestuario, los diálogos…

Aquellas maravillosas series es un libro divulgativo y ameno, a ratos voluntariamente superficial, que no pretende hacer un análisis pormenorizado de cada una de esas ficciones que ocupaban un lugar importante en nuestras vidas. El autor ha vuelto a ver muchas de esas series y no habla de memoria, compara con acierto y contextualiza la época con mucho talento.

Aquellas maravillosas series. Alberto Rey. Ediciones B.
Barcelona (2016). 240 páginas. 15 €

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