Del guion a la pantalla. Lenguaje visual para guionistas y directores de cine

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· El libro del profesor, investigador y consultor madrileño se opone a la absurda idea de que escrito el guion, el guionista debe desaparecer. Un texto riguroso de rabiosa actualidad.

Del guion a la pantalla“A menudo se insiste en que el escritor no debe inmiscuirse en la futura planificación del filme, en el montaje o en los movimientos de cámara -escribe Sánchez-Escalonilla-, pero esto no significa que el guionista no pueda proponer una factura visual a través de su historia: de hecho debe hacerlo”.

“De hecho debe hacerlo”. Así de categórico se muestra el autor de este libro, que se ha convertido libro a libro, clase a clase, conferencia a conferencia, en un paso obligado, en un puente que comunica los mundos profesional y académico de la escritura y la realización cinematográficas.

Sánchez-Escalonilla es muy americano y muy europeo. Esta afirmación puede parecer un gastado y socorrido lugar común. Pero no lo es. Ahora que tanto se habla de la importancia del guionista, de la trascendencia de su formación cultural, ética y estética, llega un profesor universitario y organiza un texto tremendamente sugerente que puede ser un aliado estratégico para tantos docentes que se niegan a convertir las facultades de comunicación y los másteres universitarios en expedidores de títulos que garantizan que unos sujetos han recibido el manual de instrucciones para fabricar historias clónicas en un mundo maquinal y más jerarquizado que nunca.

Antonio Sánchez-EscalonillaEl profesor de la Universidad Rey Juan Carlos piensa y quiere hacer pensar. Y pensar es preguntarse mucho. Se pregunta por los caminos que conectan el drama escrito y el registro y la edición del drama representado. Y esas preguntas formuladas desde hace siglos, las organiza en los siete itinerarios (espacio, línea, forma, tono, color, movimiento y ritmo) propuestos por Bruce Block, experto en diseño visual y profesor en UCLA.

De caminos, itinerarios y estrategias sabe mucho el autor, que ha escrito mucho y bueno sobre el viaje y la forja de héroe; y, también, sobre uno de los autores, Steven Spielberg, en cuya obra se compendia el diálogo entre la tradición y la modernidad.  Quizás por eso y por el convencimiento de que los guionistas y realizadores (en acto o en potencia) miran el cine que les precede y el que les acompaña, Sánchez-Escalonilla abstrae las propuestas y las ilustra con películas muy diversas, de Las uvas de la ira a Interstellar pasando por Amor bajo el espino blanco, Hijos de los hombres, Pequeña Miss Sunshine, Up in the Air, El Resplandor, El secreto del Libro de Kells, Los mundos de Coraline o Gravity.

“Una vez me preguntaron: ¿Es importante que un director sepa escribir? Y yo respondí: No, pero sí lo es que sepa leer”. Lo de Wilder viene al caso porque Sánchez-Escalonilla ha leído mucho para escribir este libro: las escenas de guiones que reproduce, los textos que cita, los gráficos que emplea son muy útiles. Y la lectura del libro es muy amena y enriquecedora, una de esas lecturas que nos recuerdan la diferencia entre un buen libro y un libro excelente.

En El hijo de Saúl, la mejor película estrenada en 2015, contemplas con emoción al húngaro László Nemes en sus viajes del guion (escrito por él con la francesa Clara Royer) a la pantalla, usando unas estrategias asombrosas con unos resultados sublimes… en su primer largometraje, con 38 años… Y te acuerdas de aquello del mentado guionista y director austro-húngaro: “Un húngaro es alguien que entra contigo a la vez en una puerta giratoria y sale antes que tú”.

Del guion a la pantalla. Lenguaje visual para guionistas y directores de cine.
Antonio Sánchez-Escalonilla. Ariel. Barcelona, 2016. 270 páginas. Precio: 21,90 €

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