· Para el papel de Luke Skywalker se necesitaba un actor joven que transmitiera la imagen de inocencia, inteligencia e integridad.

· Para Darth Vader necesitaba un actor de gran estatura física que impusiera con su sola presencia, y se decantó por David Prowse, un culturista británico que había actuado como un ser fornido y horrendo en La criatura de Frankestein (1974).

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Parte IV: Selección de actores

Además de algunas fuentes literarias conocidas (Flash Gordon, Dark Side, etc.), las propias experiencias biográficas proporcionaron a Lucas motivo de inspiración para los nombres de algunos de sus personajes. Así, el protagonista se llama Luke S. en clara referencia a su apellido. Otro caso significativo es el de R2-D2, que proviene de la jerga de los montadores (Rollo 2 – Diálogo 2); debe tenerse en cuenta que la mujer de Lucas, Marcia, trabajaba como montadora de películas. De igual modo, el nombre Wookie viene de una expresión de júbilo que alguien de la ILM gritó en algún momento de la preproducción. Finalmente, su película THX 1138 (1971), quizás por la nostalgia de haber sido su primera cinta, es citada dos veces en los guiones de La Guerra de las Galaxias: por un lado, la Princesa Leia está retenida en la celda 1138 de la Estrella de la Muerte; por otro, el número de serie del guarda con el transmisor defectuoso iba a ser al principio «THX 1138», pero se cambió en una revisión posterior para que ese número pudiera identificar la celda de la princesa.

Un casting muy trabajado

Meses antes de llegar a la historia definitiva, George Lucas había iniciado ya las pruebas para seleccionar actores. Su única idea clara era que iba a escoger caras desconocidas para los papeles protagonistas: su historia ocurría en una galaxia que no se parecía en nada a los Estados Unidos de los setenta, y no quería que ninguno de los actores sacara al espectador de esa premisa esencial. En esas estaba cuando, en los primeros meses de 1975, se entera de que su amigo Brian De Palma estaba buscando actores para su película Carrie (1976), basada en el best-seller de Stephen King; para reducir gastos propuso a éste compartir un único Estudio para la realización de ambas pruebas. Esto hizo que, en ocasiones, Lucas pidiera opinión a De Palma en su proceso de selección, y viceversa.

Para el papel de Luke Skywalker se necesitaba un actor joven que transmitiera la imagen de inocencia, inteligencia e integridad. Lucas realizó pruebas a muchos jóvenes talentos y se fijó en dos: William Katt y Mark Hamill. El primero daba muy bien el tipo, pero empezaba ya a ser conocido y no encontró el registro adecuado y fue sustituido por Hamill, de 24 años, que había trabajado en muchos spots y se había labrado un interesante currículum en el mundo de la televisión; ésta iba a ser su primera interpretación en el campo cinematográfico. Su aspecto físico y su porte inocente y amable encajaban perfectamente en el papel de Luke.

El descarte de Katt traería cola. Bryan De Palma, que le vio hacer las pruebas, decidió darle un papel protagonista en Carrie, en concreto interpretó el personaje de Tommy Ross. No sería el único caso: Amy Irving, que realizó el casting para el papel de Princesa Leia, fue también rechazada por Lucas y acabó llevándose el decisivo papel de Sue Snell en la película de De Palma. Y un caso más: Sissy Spacek, que realizó las pruebas para Leia, terminó llevándose el papel principal de Carrie, el primer papel protagonista de su vida.

Verdaderamente, eran muchas las actrices jóvenes de Hollywood que querían hacerse con ese papel. De edad semejante a Luke, Leia debía proyectar sin embargo una imagen más madura, más segura de sí misma. Como princesa cautiva a la espera del rescate debía transmitir fragilidad, inocencia, belleza, pero como líder de la rebelión debía mostrar también firmeza y capacidad para la toma de decisiones. Carrie Fisher, que curiosamente llegó al Estudio para hacer las pruebas en la película de De Palma, dio la imagen perfecta para el papel de Leia: Lucas se dio cuenta de que era la actriz que estaba buscando desesperadamente. Hija del cantante Eddy Fisher y de la actriz Debby Reynolds (la que se dio a conocer en Cantando bajo la lluvia, 1952), Carrie tenía 19 años y había trabajado en una sola película, Shampoo (1975), pero las pruebas que hizo eran tan buenas que el director californiano no se fijó en su inexperiencia. Como segunda opción escogió a una jovencísima Jodie Foster, que sólo tenía 14 años pero había realizado ya dos interpretaciones espectaculares en sendas películas de Martin Scorsese: como Audrey en Alicia ya no vive aquí (1974), y como la brillante Iris Steensma en Taxi driver (1976), por la que obtuvo una nominación a los Oscar.

Según cuenta Carrie Fisher, su entrevista final tuvo lugar en el Estudio con Lucas y De Palma delante. Lucas casi no hablaba, dejando el peso de la conversación a su amigo Bryan, pero en realidad no perdía un detalle de todo lo que pasaba. Y ella se moría de miedo, pues sabía que Jodie Foster le pisaba los talones dispuesta a robarle el papel si daba una nota en falso.

Un aventurero del espacio

La elección más sorprendente fue la de Han Solo. George Lucas buscaba a alguien mayor que Luke, con un tono más resabiado, escéptico y casi cínico. Mientras Luke era el clásico joven inexperto, Han tenía que ser el típico sabelotodo que está ya de vuelta de cualquier idealismo. Entre los numerosos actores que realizaron pruebas para este personaje destacó pronto Burt Reynolds, pero luego rehusó el papel. Más tarde se probó a Christopher Walken y Nick Nolte, pero ninguno acertó con el tono adecuado. Finalmente despuntó un todavía joven Tom Selleck, pero su representante le desaconsejó ese trabajo porque podría dar al traste con su incipiente carrera. Un error que este actor nunca se perdonaría.

La búsqueda de ese personaje se prolongaba. En medio de otras pruebas para Luke y Leia, De Palma contrató a un actor poco conocido, Harrison Ford, para que diese la réplica en los diálogos que debían interpretar los aspirantes a otros papeles. A Ford, de 33 años, no le habían ido bien las cosas. Había abandonado la escuela para hacer breves papeles en las teleseries El Virginiano (1962) e Ironside (1967). Al no conseguir la oportunidad, trabajó como carpintero durante 4 años hasta que Lucas le dio un papel mediano en American Graffiti. Todavía compaginaba breves actuaciones con su trabajo en la carpintería cuando De Palma le llamó para dar estas réplicas. Y de repente le llovió un regalo del cielo: viéndole trabajar en esas pruebas, Lucas pensó que podía ser el escéptico Han Solo que buscaba. Y se quedó con el papel. A la postre, sería el actor cuya carrera más se beneficiaría por el rodaje.

Para interpretar a Obi-Wan Kenobi, Lucas había pensado en Toshiro Mifune, el actor japonés que tanto le había impresionado en La fortaleza escondida, de Kurosawa. Pero eso era en 1973, cuando el personaje era todavía un general con aspecto de samurái que acompañaba a la princesa en la nave rebelde. En mayo de 1975 decidió que el personaje debía transmitir ante todo gravedad, y pensó en un gentleman inglés, un auténtico caballero, para interpretar a un caballero Jedi. Se decantó por Alec Guiness, que había trabajado ya en 40 películas y había ganado un Oscar por El puente sobre el río Kwai (1957). Esa elección, una de las más acertadas de la película, fue un golpe maestro por su parte, pues dio gran credibilidad y prestigio a un proyecto todavía en ciernes.

Para los demás personajes, y ya que buena parte de la producción iba a desarrollarse en Londres, Lucas escogió a actores ingleses que tuviesen el perfil físico y psicológico deseado. Para Darth Vader necesitaba un actor de gran estatura física que impusiera con su sola presencia, y se decantó por David Prowse, un culturista británico que había actuado como un ser fornido y horrendo en La criatura de Frankestein (1974). Para el malvado y gélido Gobernador Tarkin buscó a alguien conocido por sus papeles de villano, y encontró al actor ideal en Peter Cushing, famoso intérprete inglés que encarnó repetidas veces a Drácula. Finalmente, para el papel de Chewbacca contrató a Peter Mayhew, un camillero del Hospital de Yorkshire que medía 2,08, al que hizo pasar unas altísimas temperaturas durante el rodaje enfundado en un asfixiante traje peludo. Con estas elecciones, el casting estaba ya definitivamente perfilado.

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