The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro

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¿De verdad que no hay cosas nuevas que contar? Spider-Man entra en bucle siguiendo una tendencia cada vez más usada por Hollywood (**½)

Dirección: Marc Webb Guión: Alex Kurtzman, Roberto Orci, Jeff Pinkne Fotografía: Daniel Mindel Montaje: Pietro Scalia Música: Hans Zimmer, Pharrell Williams, Johnny Marr Intérpretes: Andrew Garfield, Emma Stone, Jamie Foxx, Dane DeHaan, Paul Giamatti, Chris Cooper, Campbell Scott, Embeth Davidtz, Sally Field Duración: 142 m. Distribuidora: Sony Público adecuado: +12 años

EE.UU. (The Amazing Spider-Man 2: Rise of Electro), 2014. Estreno en España: 17.4.2014

Remascando el chicle

Miren, yo leía los tebeos cuando era chaval, en ese formato pequeño en blanco y negro. Y me gustaban mucho. Y los coleccionaba. En casa de mis padres deben estar. Lo digo para que vean que no estoy mal dispuesto. Pero Hollywood esta remascando chicles de una manera que empieza a ser agotadora.

La película precedente, The Amazing Spider-Man, hizo caja en verano de 2012, vaya si la hizo: 752 millones. Su director, Marc Webb (500 días juntos), repite con la pareja protagonista, aunque cambia de guionistas, que ahora son los autores de series como Alias, Fringe, Sleepy Hollow y de películas como Transformers, Star Trek, Cowboys & Aliens, La isla, etc.

Lo del aguante y la rentabilidad de los superhéroes de Marvel es verdaderamente llamativo. Porque The Amazing Spider-Man y esta segunda parte lo que hacen es volver a masticar la historia de Spider-Man que el cine había contado no hacía mucho tiempo (las 3 entregas originales, en 2002, 2004 y 2007, recaudaron 821, 783 y 890 millones de dólares, que hacen la bonita suma de 2.494). Es el chicle que no cesa.

Webb ha vuelto a disponer de un presupuesto tremendo (250 millones) para entregar un episodio del tebeo que los espectadores ya conocen sustancialmente: cambia el villano, pero lo demás no. Lo hace con oficio, sin especial brillantez. Hay esa cuota de guasa del personaje, sin duda el más simpático de los creados por la factoría Marvel.

Los 142 minutos pesan como una losa, son una absoluta desmesura. Los guionistas, reyes del cacharreo chisporroteante, con coches saltando por los aires y edificios desplomándose, parecen temerosos de tener demasiado rato a Peter Parker sin máscara y con ropa de calle, así que han llenado el metraje con largas secuencias de acción volatinera, que son muy espectaculares pero están muy vistas. Que los actores protagonistas son novios desde 2011 se nota en cada plano y tiene su encanto.

Una película de si te vi, no me acuerdo o te confundo. Gustará a los nuevos reemplazos de adolescentes que en 2002 tenían de 0 a 2 años.

Alberto Fijo

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