Lunes, mayo 29, 2017
El hijo de Jean

El hijo de Jean

El director de Welcome y El extraño nos presenta una historia sencilla, con una realización eficaz, lejos del efectismo, que llega al público

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El hijo de Jean

· El reparto canadiense es excelente, aunque le haya tocado configurar los papeles secundarios. La fotografía en exteriores es notable.

Misterio familiar

Mathieu tiene 33 años, es ejecutivo de una empresa próspera, está casado y tiene un hijo de siete años. Su única “frustración” es no haber conocido a su padre, ni siquiera sabe quién fue; él es el resultado de una rápida aventura de su madre. La historia comienza cuando recibe la llamada desde Canadá que le anuncia que su padre acaba de fallecer y le ha dejado en herencia un paquete. Mathieu decide ir a Montreal para el entierro y conocer a su familia.

El hijo de Jean comienza como una anécdota curiosa en la vida cotidiana de un pequeño burgués, y cobra el carácter de una aventura en la que hay un misterio -uno pequeño- que resolver. Paso a paso el espectador queda enganchado por aquel enigma familiar, y por otro más importante: ¿qué va a hacer Mathieu con su familia y con su herencia? Hay que descubrirse ante la pericia del director para dar sabor y pulso heroico a un simple drama familiar.

El hijo de Jean representa una tendencia en alza del cine francés, historias sencillas, muy humanas, con una realización eficaz, lejos del efectismo, que llegan al público. Esta película, adaptación de una novela de Jean-Paul Dubois, viene de la mano de Philippe Lioret, director que tiene puesto el punto de mira en el corazón y que ha dado títulos tan interesantes como Welcome o El extraño, por no mencionar otros que no se han estrenado aquí. En el caso presente plantea con sencillez nada menos que saber quién es uno, de dónde viene, quiénes forman parte de la familia, y la necesidad y deseo de amar; casi se puede decir que el espectador ve cómo el corazón de un pequeño burgués se ensancha para perdonar, y para dar cabida a muchas personas.

Buena parte del mérito la tiene el actor Pierre Deladonchamps, sobrio y expresivo, que se ha puesto a la estela del veterano Jacques Gamblin -a quien se parece y cuyo estilo imita-. El reparto canadiense es excelente, aunque le haya tocado configurar los papeles secundarios. La fotografía en exteriores es notable.

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Historiador y filólogo. Escritor

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