El hijo del otro [6/10]

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Una hermosa historia que ilustra lo que no nos cansamos de admirar: cómo quieren las madres.

Dirección: Lorraine Lévy Guión: Noam Fitoussi, Nathalie Saugeon, Lorraine Lévy Fotografía:Emmanuel Soyer Montaje: Sylvie Gadmer Intérpretes: Emmanuelle Devos, Areen Omari, Pascal Elbé, Jules Sitruk, Khalifa Natour, Mehdi Dehbi, Mahmood Shalabi, Bruno Podalydès Duración: 105 min Distribuidora: Surtsey Público adecuado: +16 años

Francia (Le fils de l’autre), 2012. Estreno en España: 6.6.2014

“In mom we trust”

Joseph Silberg, vive en Tel Aviv. Es hijo de un oficial del ejército israelí y de una médico de origen francés. Tiene una hermana de 10 años.

Yacine Al Bezaaz, recién llegado de estudiar el último curso de bachillerato en París, es hijo de una familia palestina que vive Gaza. Su padre es un ingeniero que se gana la vida como mecánico, por las duras condiciones de vida en los territorios ocupados. Su madre, ama de casa, lleva a sus dos hijos derechos como velas.

Ambos, Joseph y Yacine, nacieron el mismo día. Y algo va a ocurrir que trastocará sus planes respectivos: Joseph va a hacer el servicio militar y Yacine quiere empezar la carrera de Medicina. Cuando hacen las pruebas médicas a Joseph, algo no cuadra.

La directora francesa Lorraine Lévy escribe con Nathalie Saugeon (Ali Zaoua, príncipe de Casablanca, 2000) una historia amable, emotiva, entrañable y optimista. Algún cínico -de esos que abundan en todos lados- podría decir que la película es un cuentecito de hadas, falso y sensiblero y en el fondo hasta escapista…   Los medios norteamericanos (el Washington Post, el New York Times y el Hollywood Reporter entre otros) coinciden en señalar que la película podría haber sido así, pero no lo es. Y yo estoy de acuerdo.

Ciertamente, para contar historias ambientadas en Cisjordania, hay que andarse con cuidado, porque la situación es tan triste, tan irracional, que parece que solo caben los dramas más desoladores o algún melodrama más o menos surrealistas. Recordamos títulos valiosos que en los últimos años se han acercado a ese escenario y han llegado a los cines españoles: Vals con Basir, Ajamí, Los limoneros,Paradise Now, Domicilio privado, La banda nos visita, Intervención divina, Promises

Esta película francesa tiene un casting formidable, que habla en hebreo, árabe, francés e inglés (un acierto, muy inteligente como metáfora). Y la dirección de actores es muy acertada. Tanto, que la calidad del elenco tapa las debilidades de la trama principal y de alguna secundaria, a las que en ocasiones falta ajuste fino, especialmente en la evolución dramática del conflicto y sus  tiempos de desarrollo. La realización es apañada y el montaje bueno.

Una vez más, en un conflicto enconado, que parece irresoluble, se apela a las madres como lugar de encuentro, como territorio neutral donde manda el amor y la cordura. Y es que los pasajes de la película donde las madres tocan o miran son sencillamente arrolladores, aunque se llegue a ellos por caminos que a veces podrían estar mejor trazados para fundamentar mejor los sentimientos irrefrenables del que quiere ir al encuentro de la verdad y de la propia identidad.

Creo que Dios -padre y madre- sonreirá benévolo, si termino alterando el lema de los USA, para decir con orgullo y veneración lo que podemos decir miles de millones de humanos agradecidos de cualquier lengua, raza o nación: “In mom we trust”.

Alberto Fijo