El lado bueno de las cosas

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Esta correcta e inofensiva dramedia aspira a 8 Oscar gracias al empuje de unos productores acostumbrados a amasar premios. ***

Dirección y Guión: David O. Russell  Fotografía: Masanobu Takayanagi  Montaje: Jay Cassidy  Música: Danny Elfman  Intérpretes: Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Robert De Niro, Jacki Weaver, Chris Tucker, Julia Stiles  Distribuidora: Aurum  Duración: 122 minutos  Público adecuado: Mayores de 16 años (SD)

EE.UU. (Silver linings playbook). 2012. Estreno: 25/1/2013.

…y el empujón de los Weinstein

Empecemos por el final: El lado bueno de las co­sas es una de las candidatas a recibir el Oscar a me­jor película (compite nada más y nada menos que con largometrajes como Argo, Django desencadenado o Los miserables), tiene otras siete candidaturas y todos sus actores -principales- aspiran a levantar la estatuilla (de momento, Jennifer Lawren­ce ha ganado un Globo de Oro).

Es decir, es­tamos ante una de las películas del año, que lle­ga avalada por unos cuantos premios de la crítica (muchos menos que las nominaciones que te­nía, todo hay que decirlo) y, además, y és­te me parece el dato más importante, impulsada por los todopoderosos hermanos Weinstein, que com­praron la cinta después de que ganara en Toronto el premio del público.

Empiezo por el final porque, sin este preámbu­lo, yo me encontraría escribiendo una crítica so­bre una correcta e inofensiva dramedia, bien in­terpretada, que cuenta las desventuras de un hom­bre que trata de recuperar, al mismo tiempo, su equilibrio psicólogico y a su mujer. En este cami­no de recuperación se encontrará con una jo­ven viuda también bastante desequilibrada que tra­ta de superar su adicción al sexo a través del bai­le (para el que, por cierto, no está demasiado do­tada).

La película no molesta demasiado, tiene un to­no agradable, hay líneas de diálogo bien escritas y, lo he dicho antes pero lo subrayo, Bradley Coo­per y Jennifer Lawrence están bien. En la segunda es lo habitual; a la gente le ha llamado más la atención la actuación de Bradley Cooper, que a mí siempre me ha parecido un actor decente (otra cosa es que las películas en las que haya intervenido sean flojas).

Fuera de esto, no encuentro ningún rasgo de ex­celencia para considerarla una de las películas del año. Quizás me falte intuición o perspicacia, pe­ro de estas cintas vemos bastantes todos los años y, si se trata de incensar una comedia o aligerar una gala que suele estar protagonizada por los grandes conflictos, yo encontraría tres o cuatro títulos de repuesto. La cuestión es que los Weinstein no las han encontrado y apuestan por és­ta. Veremos. Al margen de los premios, no creo que esta película haga historia.

Ana Sánchez de la Nieta