La red social

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La red social

Probablemente estamos ante una de las películas más interesantes del año y, como dice un crítico norteamericano, una de las películas de la década.

THE SOCIAL NETWORK, 2010 País: EE.UU. Dirección: David Fincher Guión: Aaron Sorkin Fotografía: Jeff Cronenweth Montaje: Kirk Baxter, Angus Wall Música: Atticus Ross, Trent Reznor Intérpretes: Jesse Eisenberg, Justin Timberlake, Andrew Garfield, Joseph Mazzello, Rooney Mara 125 m. +18 años (temática, erotismo) Distribuidora: Sony Estreno: 15.10.2010

Fincher y Sorkin reconstruyen su puerta grande

Facebook cuenta actualmente con 500 millones de usuarios. Aún así, el fundador de esta red social apenas tiene 26 años. La red social cuenta la creación del invento que le ha convertido en el multimillonario más joven del planeta.

Cuando juntas a un gran director como Fincher (Seven, The game, El club de la lucha, Zodiac) y a un escritor excepcional como Aaron Sorkin con una historia interesante, lo normal es que la película te salga bien. Pero La red social es más que una buena película. Viéndola tienes las sensaciones que te transmiten Up in the air, una película de Pixar, de Nolan… Estamos ante un cine que no te salpica la modernidad con extravagancias, más bien te hace moderno disfrutando de un lenguaje que tiene lo que tiene que tener una obra maestra: ritmo, universalidad, personajes, matices… Lo de toda la vida.

La película toca temas actualísimos co­mo son la perdida de identidad ante la ausencia de relaciones personales verdaderas, la celeridad de la técnica que provoca irreflexión, inmadurez, afectos de clikeo rápido… El guión está lleno de detalles gloriosos, como el papel irónico de la gallina de Eduardo Saverin o la presentación del creador de Napster. Estamos hablando del escritor de la serie más laureada de la historia de la televisión (El ala oeste de la casa Blanca), que firma aquí su mejor guión para una película después de hacer estupendos trabajos para el cine como el libreto de Algunos hombres buenos.

Pero hay que reconocer que Fincher acierta tanto como su creativo guionista. La película está llena de sonido, luces, fiestas desmadradas ambientadas con la música de Trent Reznor (una elección magnífica la de fichar al compositor de películas descerebradas como Resident evil o Wanted). El director norteamericano utiliza este ensordecedor clima para enmarcar el salto al vacío de unos genios que pasan a ser los dueños del mundo en cuestión de meses. En medio del griterío, el sexo maquinal y la música a toda potencia, unos chicos de Harvard toman decisiones que redefinen la sociedad moderna, su sentido de privacidad, el concepto de la amistad, comunicación. Y esto hace que la película sea demoledora en su inteligencia. Fundamental para muchos padres que ven las redes sociales como un peaje inocente para sus hijos adolescentes. Si así son los fundadores, no nos extrañemos que Facebook tenga unos preocupantes daños colaterales.

Ayuda mucho que la película esté interpretada con una veracidad pasmosa por Je­sse Eisenberg (trepidante su locución inteligente y acelerada) y el cantante Jus­tin Timberlake, que borda su interpre­tación de maquiavélico creador de Naps­ter y socio fundador de Facebook. Pe­ro merece un capítulo aparte la interpreta­ción de Andrew Garfield (que ya deslumbró en Leones por corderos a pesar de compartir reparto con Meryl Streep, Ro­bert Redford y Tom Cruise). Su papel ha­ce un contraste fundamental en la pelícu­la para dejar un poco de aire en una jun­gla irrespirable.

Con un presupuesto de 50 millones de dólares, la película tiene muchas bazas pa­ra ser una de las grandes en las nomina­ciones de los Oscar de este año. Fin­cher y Sorkin llevan años mereciéndolo, pe­ro ésta es con diferencia su propuesta más intachable.