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Locas de alegría

Irregular película del experimentado director italiano que deja sin podar un guion asilvestrado

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Locas de alegría

· Los conflictos interno y de relación no están nada mal, pero el básico deja mucho que desear y es claramente inconsistente.

Toscana in marzo

Paolo Virzì padece en Locas de alegría un mal llamado dispersión, ya presente en sus películas anteriores como El capital humano y La prima cosa bella. Muchas de las idas y venidas, perfectamente prescindibles por su inanidad dramática y su cansina repetición, debieran haber desaparecido en preproducción. En algunos momentos se nota demasiado que la actriz Micaela Ramazzotti es la esposa del director, que le va regalando planos hasta perder el equilibrio.

Los conflictos interno y de relación no están nada mal, pero el básico deja mucho que desear y es claramente inconsistente. A esta historia de amistad no le faltan personajes: en un psiquiátrico toscano, coinciden una joven de 30 años devastada por un hecho que desconocemos y una mujer de alta sociedad, que ronda los 50 y busca afirmarse como superior ante sus compañeras y no se resigna a perder su dinamismo y atractivo juvenil. Tampoco actrices: Valeria Bruni Tedeschi y Micaela Ramazzotti defienden bien sus personajes y les rodea una galería de secundarios muy atractiva, aunque desdibujada.

Resulta interesante considerar que hay espectadores (los del Festival de Valladolid) que agradecen un tema original y un tratamiento que desprenda humanidad auténtica y cercana (en este caso, la atención sacrificada y heroica de personas con enfermedades mentales), también en la resolución. Parece que están dispuestos (la película ganó Espiga de Oro, premio a las dos actrices y premio del público) a pasar por alto deficiencias severas en el desarrollo de la trama principal (una trama de huida modelo Thelma and Louise) y las secundarias que se llevan la cinta a casi dos horas de metraje, que nunca deberían haber pasado de los 85-90 minutos.

Virzì sabe que las personalidades de la altiva Beatrice y de la hundida Donatella son atractivas. El tempo de Locas de alegría funciona los primeros 30 minutos con esa agotadora intensidad característica de los trastornos de la personalidad. De ahí al final, la película deambula como un paquidermo sonámbulo.

Reseña Panorama
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Profesor universitario de Narrativa Audiovisual. Escritor