Sábado, Julio 22, 2017
Múltiple

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El realizador indio sigue la estela de La visita, con una historia que engancha y que está a medio camino del thriller y el cine de terror

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Múltiple

· Shyamalan es un mago del suspense, proporciona además unos cuantos sustos, sugiere y juega al engaño y utiliza unos fenomenales planos secuencia que son uno de sus signos distintivos.

Puro Shyamalan

A estas alturas y dada la publicidad, el tráiler y los carteles, se puede decir sin problema que la última película de Shyamalan es un thriller en el que unas jóvenes son secuestradas y hay un esquizofrénico con un fabuloso número de personalidades diferentes. El arranque es impecable: Casey y dos amigas están en un coche, aguardando a su padre; pero en su lugar aparece otra persona, un desconocido.

Ese arranque y sobre todo el modo en el que ha sido rodado sorprenden gratamente; muestran a un Shaymalan en forma, utilizando la cámara de un modo muy inteligente y unos diálogos largos que interesan. La pregunta que surge inmediatamente sería si va a mantener el nivel todo el tiempo. Afortunadamente, la respuesta es afirmativa.

Es un tópico repetido que M. Night Shyamalan está volviendo a sus orígenes; creo que es más cierto considerar que en sus inicios (El sexto sentido) se le ensalzó demasiado, y cuando le fue peor (La joven del agua, El incidente) se le atacó en exceso (el caso de Airbender es diferente, es una cinta insalvable). En cualquier caso, ahora da la impresión de andar sobre seguro, La visita es una película correctísima, en la que no ha corrido riesgos; y esta es mejor, la historia tiene mucho más interés, engancha más y por diferentes razones: las jóvenes secuestradas, por supuesto, pero también el esquizofrénico y su siquiatra. Múltiple podría ser un simple thriller, pero ofrece mucho más.

Shyamalan es un mago del suspense, proporciona además unos cuantos sustos, sugiere y juega al engaño y utiliza unos fenomenales planos secuencia que son uno de sus signos distintivos. Pero además tiene a James McAvoy en un papel de lucimiento, pero muy arriesgado, del que sale triunfante; y se le enfrenta la joven Anya-Taylor Joy, estrella ascendente en Hollywood, que le da una fenomenal réplica. La veterana Betty Buckley, que ya había trabajado con Shyamalan, es un importante secundario de lujo en esta aventura.

No estamos al nivel de El sexto sentido, pero sí ante una buena película realizada por un buen artesano, que todavía tiene algo que decir.

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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.

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