Réquiem por Billy el Niño

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Réquiem por Billy el Niño

Réquiem por Billy el Niño combina fotografías en blanco y negro y hermosos paisajes rodados en cinemascope con una reflexión pausada sobre la tierra y los hombres que establecieron la frontera.

Dirección: Anne Feinsilber Guión: A. Feinsilber, Jean-Christophe Cavallin Fotografía: P. Ghiringhelli Montaje: Pauline Gaillard Música: Claire Diterzi Producción: Jean-Jacques Beineix, Carine Leblanc Duración: 86 min. Público adecuado: +16 años Distribuidora: Pirámide

Francia, EE.UU., 2006. Estreno en España: 6.7.2007

Vivo o muerto

“Cuando la realidad se transforma en mito, imprime el mito”, dice en un momento de la película uno de los personajes de El hombre que mató a Liberty Valance, como ha ocurrido con Billy el Niño. Billy el Ni­ño o William H. Bonney, Henry McCarty, Kid Antrim: irlandés, huérfano, pistolero, jugador de póker; perdió la vida a los 21 años a manos de su antes compañero, el sheriff del condado de Lincoln, Pat Garret, ¿o no?

¿Mató realmente Garret a Billy? ¿Está El Niño enterrado en Fort Sumner? ¿O sobrevivió y pasó el resto de sus días en Texas? ¿Cuál de las dos tumbas mienten? Probablemente nunca se sabrá, porque como deja claro la cinta son muchos los intereses económicos en juego y “el mundo evolucionó en la dirección de Pat Ga­rret”, señala en el filme Rudy Wurlitzer, guionista del filme de Peckinpah.

La historia real y la leyenda fílmica (sobre todo Pat Garret y Billy the Kid, de Peckinpah, y El zurdo, de Arthur Penn), las entrevistas a los descendientes de quienes protagonizaron aquellos hechos, y la lucha de los sheriffs de Lincoln por descubrir la verdad sobre la muerte del Niño, son algunos elementos que conforman este atípico documental, tal vez por eso más interesante.

El filme de Anne Feinsilber, hasta ahora pro­ductora, cabalga a ratos en la frontera de la ficción y se atreve a entablar conversación con el fantasma del mito. Kris Kristofferson, el Billy de Peckinpah, ficciona el diálogo entre el Niño y Feinsilber y va guiando su propia historia, gruñendo los versos del poeta francés, Ar­thur Rimbaud, con quien la realizadora establece su peculiar comparación.

Extraño y logrado homenaje galo al viejo Oes­te. Réquiem por Billy el Niño combina fotografías en blanco y negro y hermosos paisajes rodados en cinemascope con una reflexión pausada sobre la tierra y los hombres que establecieron la frontera. Y así van encajando las distintas capas de una historia pasada y presente, teñida de leyenda, que podría susurrarse al oído al compás de la música de Claire Diterzi.

Imprescindible para los amantes del western, Réquiem por Billy el Niño mejoraría sin las reconstrucciones de los hechos por los entrevistados, y aún con ello no deja de ser una historia bien contada.

Marta Romero

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