Viernes, marzo 24, 2017
Resucitado

Resucitado

A modo de historia policiaca actual, la película muestra la búsqueda del cuerpo de Jesús de Nazaret tras su crucifixión por parte de un tribuno romano

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resucitado

· No es cine antiguo. Es un producto bien cuidado y puesto al día en el que sobresalen las localizaciones, la puesta en escena de las batallas y una banda sonora muy adecuada.

Cine religioso de época para todos los escépticos del siglo XXI

Jerusalén. Año 33 después de Cristo. Clavio, un jo­ven y ambicioso tribuno romano, recibe el encar­go de certificar la muerte de un recién crucificado, Je­sús de Nazaret, y encargarse de su sepultura. El pro­blema vendrá cuando, tres días después, desaparezca el cadáver y sus seguidores comiencen a decir que ha resucitado.

Es difícil escribir en el año 2016 sobre una pelícu­la de estas características. Una historia bíblica vestida con ropajes de superproducción que llega en un momento en el que este tipo de cine solo tiene dos maneras de mirarse: como una antigualla del pa­sado venida a menos, nostalgia de los grandes dra­mas bíblicos, o un producto catequético eficaz pa­ra proyectar en locales de parroquia cuando llega la Semana Santa. Resucitado no es ni lo uno ni lo otro.

Es cierto que la película tiene hechuras de gran dra­ma histórico-religioso y, aunque es cierto que no es este un género que sobresalga en la cartelera ac­tual, se ve muy bien dentro de estas coordenadas. No es cine antiguo. Es un producto bien cuidado y pues­to al día en el que sobresalen las localizaciones, la puesta en escena de las batallas (los romanos luchaban así, en sandalias y a pedradas, cuerpo a cuerpo y rematando con espada) y una banda sonora -de Roque Baños– algo grandilocuente pero muy adecuada a la historia. Sobresale también un pro­tagonista cortado a la medida de Charlton Heston: con físico, presencia y carisma.

Pero si el andamiaje es actual, lo que resulta novedoso en Resucitado, y lo que lo aparta de una cin­ta catequética, es su guion. La película está escrita co­mo una historia policiaca, la del descubrimiento de un cadáver y con un punto de vista absolutamente actual. El protagonista no es un profeta, ni un discípulo convencido, ni siquiera un seguidor du­bitativo que sufrirá una fuerte conversión. No van por ahí los tiros. Clavio es un personaje escépti­co que investiga, ve, comprueba… y… No, tranquilos, que no voy a spoilear. Simplemente diré que el ci­ne religioso es muy dado a los finales cerrados y es­ta película no lo tiene.

Y si este final abierto es contemporáneo, si esta ac­titud escéptica y cientifista es bastante común en los que habitamos la Tierra en este siglo XXI, no es menos contemporánea la visión de la fe cristia­na. Resucitado se apoya de una manera decidida en los Evangelios y lo poco que estos cuentan del tiem­po posterior a la crucifixión de Jesús Nazareno. To­dos esos sucesos están narrados en la película, al­gunos debidamente ficcionados. Y esta base evangélica se percibe también en el modo de tratar el men­saje de los primeros cristianos. Un mensaje que se apoya decididamente en el seguimiento de una per­sona (Jesucristo), la caridad (no una caridad blan­da como se puede ver en el divertido episodio de la agresión a Pedro) y el carácter individual y li­bre de la adhesión al nuevo credo.

Esto, que está en la base del cristianismo, quizás ha perdido brillo en algunas etapas históricas, pero es uno de los frecuentes recordatorios que hace el Pa­pa Francisco (que por cierto recibió al equipo de Re­sucitado en el Vaticano). El resultado de esta caridad y esta libertad es un modo de vivir bastante ale­gre y despreocupado, que es el que refleja, también con acierto, la película (y que aleja definiti­va­mente a Resucitado no solo de las cintas re­li­giosas nórdicas -luteranas, casi todas- sino también de un producto tan ortodoxamente católico co­mo La Pasión).

Capítulo aparte merece Joseph Fiennes, quien no solamente presta a su personaje un físico poderoso y atractivo, sino unos registros tan sobrios co­mo sobresalientes. Es tal la presencia del intérprete bri­tánico que hace que los actores de Resucitado jue­guen en dos ligas: la de Fiennes y la del resto. Qui­zás es el aspecto más flojo de la película. En ese sen­tido, Cristo y los apóstoles quedan claramente en desventaja. Parecen extraídos de otra cinta me­nor.

Aunque, por otra parte, en este tipo de cine siem­pre tendrá ventaja el personaje de ficción sobre el histórico, que tiene que cargar con el peso de la li­teratura, la tradición, la historia, el imaginario colectivo e incluso la fe de dos mil siglos.

Si en algún caso la distancia entre la película y el libro es grande, es en el caso del cine que adapta ni más ni menos que la Biblia.

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