The Berlin file

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Convincente película coreana de espías, trama y personajes complejos, acción espectacular (***½)

Dirección y Guión: Ryoo Seung-wan Fotografía: Choi Young-hwan Música: Cho Young-wuk Intérpretes: Ha Jung-woo, Han Suk-kyu, Ryoo Seung-bum, Gianna Jun Duración: 120 minutos Distribuidora: Mediatres Público adecuado: +18 años (V+)

Corea del Sur, 2013. Estreno en España: 8.11.2013

Espionaje internacional

No cabe duda de que la elección del título occidental y de la localización se basa en las novelas de espías de la guerra fría, en especial aquellas que escribiera John Le Carre, pero hay que reconocer a Ryoo Seung-wan y a su equipo que no se han limitado a copiar aquellos textos y a las películas que inspiraron, sino que le han insuflado nueva vida, sin duda a partir de una realidad que nosotros ya no vivimos, pero que para Corea es un drama cotidiano: la división del país en dos bloques, uno comunista y otro capitalista, enfrentados, rivales, torturado por una relación  amor-odio, y continuamente al borde de la guerra.

La historia comienza de un modo magistral y magistralmente confuso: en un despacho cualquiera de Berlín se está ultimando una venta de armas, hay rusos, alemanes, árabes y coreanos implicados, y además, no menos de dos agencias están grabando esa siniestra operación, y además, varios de los implicados saben que les están espiando;  y a pesar de todo se produce una sorpresa, aparece un invitado independiente, que nadie había previsto y nadie conoce.

La película seguirá a unos y otros, y acabará dando al último llegado el protagonismo absoluto. Se trata de un coreano que se verá envuelto, muy a su pesar, en un asunto que supera su ingenuo patriotismo y confianza en el partido y en sus amigos de antaño.

La primera parte de la película es excesivamente compleja, hay una ingente cantidad de datos que no se acaba de digerir y el espectador se ve obligado a realizar un esfuerzo sobrehumano para ubicar los personajes que aparecen y desaparecen a un ritmo frenético. Hay un momento en el que se tiene la impresión de que nada tiene sentido. Queda la duda de si se trata de un error o de si ese caos es intencionado.

Cuanto la historia se libera de la paja y se centra en sus elementos principales la cinta avanza de maravilla -con las exageraciones del género a manos de los cineastas orientales-.

Del reparto coreano no vale la pena hablar, siendo desconocidos para nuestro público la mayoría de ellos. Hacen un buen trabajo, en particular los agentes coreanos -del norte y sur-, que forman un tándem formidable. En cuanto al romance, la primera parte es tan carente de emoción que no podemos dejar de preguntarnos si es un error o el estilo local que nos resulta demasiado lejano.

Fernando Gil-Delgado


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