Sábado, Agosto 19, 2017

Vaiana

Los veteranos directores de La Sirenita confirman la frescura de su estilo y su dominio de todas las técnicas del cine de animación

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Vaiana

· Ya solo el hecho de que dirigieran La Sirenita haría merecedores a los ahora sexagenarios Ron Clements y John Musker de un puesto de honor en el Olimpo de los dibujos animados.

Revolución en la Polinesia

En 1989, La Sirenita resucitó la animación como técnica fílmica y dio inicio a su segunda gran Edad de Oro, que todavía dura. Ya solo el hecho de que dirigieran aquella magnífica comedia musical haría merecedores a los ahora sexagenarios Ron Clements y John Musker de un puesto de honor en el Olimpo de los dibujos animados.

Pero, además, antes dirigieron la estimable Basil, el ratón superdetective (1986) -primer largometraje de Disney con una secuencia completa en animación 3D- y después Aladdin (1992), Hércules (1997), El planeta del tesoro (2002) -ya íntegramente en 3D- y Tiana y el sapo (2009), donde volvieron a emplear animación 2D tradicional. Ahora retornan a lo grande con Vaiana, una deslumbrante comedia de aventuras con unos cuantos números musicales y sensacionales integraciones de pasajes 2D en una dominante animación 3D de calidad superior.

La acción se inicia hace dos milenios en una remota y paradisíaca isla de la Polinesia. Allí, una anciana relata a su nieta Vaiana la mitológica leyenda de Maui, un inquieto semidiós que hace siglos arrebató el corazón a la diosa Te Fiti, despertando así al monstruo de lava Te Ka, que desde entonces extiende poco a poco la maldad por todo el mundo. Años después, durante una fuerte crisis alimentaria en toda la isla, la ya adolescente Vaiana se rebela contra su padre -el carismático jefe de la tribu- y emprende un peligroso viaje más allá del inmenso arrecife de coral que rodea la isla y que sus habitantes nunca traspasan. Un gallo loco acompañará a la chica en su odisea.

Quizás algunos personajes y situaciones recuerdan demasiado a Li­lo & Stitch, Pocahontas y otros títulos de dentro y fuera de Disney. También es verdad que ninguno de sus números musicales tiene la vibración de los de La Sirenita, Aladdin o Hércules. Y a veces resulta un poco repetitiva, confusa y/o insustancial su acelerada inmersión en la mitología polinesia.

Pero, desde luego, toda la animación de Vaiana mantiene un altísimo nivel de excelencia y espectacularidad, y son memorables sus incursiones onírico-místicas: el descacharrante ataque de los cocos piratas –donde se aprecia un cierto homenaje al maestro japonés Hayao Miyazaki-, el descenso al submundo de los monstruos -lleno de sorprendentes creaciones- o las hilarantes reacciones de los tatuajes de Maui, que aúna la pasión de Clements, Musker y sus colaboradores por la animación 2D tradicional y el cartoon clásico. En cualquier caso, el conjunto resulta muy divertido, entretenidísimo y bastante positivo en su elogio de la valentía, la confianza en uno mismo, la defensa del bien común y un cierto sentido religioso natural.

Además, el corto previo al filme, Inner Workings, es otra magistral incursión en la psicología humana, cercana a Del revés (Inside Out) en sus planteamientos narrativos y dramáticos, aunque resuelta con un estilo más suelto, de cartoon disparatado. En fin, ambas producciones de Disney conforman una ineludible cita fílmica para toda la familia y para todos los buenos aficionados al cine de animación.

 

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Presidente del Círculo de Escritores Cinematográficos. Profesor Historia del Cine Animación

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