· Las constantes alternativas que va tomando el juicio demuestran que la realidad supera sobradamente a la ficción.

  • Creadores: Scott Alexander, Larry Karaszewski
  • Showrunner: Ryan Murphy
  • País: EE.UU.
  • Intérpretes: Sarah Paulson, Cuba Gooding Jr, John Travolta, Bruce Greenwood, Nathan Lane, David Schwimmer, Connie Britton, Courtney B. Vance
  • Duración: 1 temporada (10 capítulos de 50 minutos)
  • Emisión en España: Netflix
  • Público adecuado: +16 años

Circo, justicia, derecho

Persecuciones, pruebas falsas, recusaciones de miembros del jurado y una colección de trapos sucios filtrados a la prensa hicieron del juicio a O.J. Simpson un espectáculo en toda regla, que llegaron a seguir en directo 150 millones de telespectadores. Hasta el presidente Clinton tuvo que hacer una declaración pública por la repercusión del caso. No solo se juzgaba a una célebre estrella deportiva, un exjugador de fútbol americano acusado de doble homicidio; era la propia sociedad estadounidense la que se estaba poniendo sobre el estrado, para ver cuestionada sus principales carencias y contradicciones.

Los creadores de esta serie, Scott Alexander y Larry Karaszewski, eran conocidos y reconocidos por ser los guionistas de películas emblemáticas como Man on the Moon o Ed Wood. Pero la campaña promocional se centró en etiquetar la miniserie como una obra de Ryan Murphy, productor ejecutivo, director de cuatro capítulos y uno de los nombres más conocidos de la televisión norteamericana gracias a creaciones vitrióli­cas y tendenciosas como Nip/Tuck, Glee o American Horror History. Desde el primer capítulo, queda claro que American Crime Story suponía un perfil distinto del Ryan Murphy de las series citadas.

The show must go on

El desarrollo del caso tal y como se cuenta en la miniserie es vibrante, adictivo. Y lo es, gracias a un guion que expone con agudeza las ventajas y los inconvenientes del derecho penal norteamericano y de su praxis judicial. También se analiza con profundidad el peligro de mediatizar los juicios hasta convertirlos en reality shows, donde los abogados se convierten en estrellas de un espectáculo populista. Un show donde no importa tanto la verdad, como la victoria, que pasa por la manipulación del público, del que está en la sala acompañando al jurado y del que está en casa, eso tan peligroso que se llama opinión pública, tan proclive a ser manipulada.

CONTENIDO PRIVADO

Suscríbete a la revista por sólo 26€/año para tener el acceso completo a la web y recibir la revista trimestral en tu casa.
Si ya eres de FilaSiete accede con el siguiente formulario.

No hay comentarios