"Downton Abbey", de Julian Fellowes

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Down­ton Abbey sigue siendo en su tercera temporada una de las series mejor valoradas por la audiencia y la crítica.

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Emisión en España: Antena 3 empezó a emitirla el 15.3.2011.
Emisión en EE.UU.: 26.9.2010
Calificación: Mayores de 16 años (temática)

País: Reino Unido  Intérpretes:Hugh Bonneville, Maggie Smith, Jim Carter, Brendan Coyle, Michelle Dockery, Elizabeth McGovern  Duración: 26 capítulos (7 la 1ª temporada, 10 la 2ª y 9 la 3ª)  Producción: Carnival Films para ITV

Delicatessen Fellowes

Precedida por su éxito en Reino Unido (una media de 10 millones de espectadores y un share del 32%), la última creación de Julian Fellowes (ganador del Oscar por el guión de Gosford Park, la película dirigida por Robert Alt­man que se estrenó en 2001), llegó a España el 15 de marzo de 2011. Desde sus primeros capítulos logró una audiencia de 3,2 millones de espec­tadores, convirtiéndose en una de las series más vistas en España en los últimos años.

Ambientada en la Inglaterra de principios del siglo XX, durante los siete capítulos que forman la primera temporada, Down­ton Abbey nos adentra en la vida cotidia­na de la aristocrática familia Crawley, due­ños de la abadía reconvertida en mansión que da nombre a la serie, y del personal de servicio de la misma, recordando en parte su plan­teamiento a la serie Arriba y aba­jo, muy popular en los años 70 del siglo pa­sado.

El guión, construido sobre el futuro de la he­rencia de la familia Crawley, se encuadra den­tro de los numerosos cambios históricos, tecnológicos y políticos que tienen lugar entre 1912 y 1914 tales como el sufragio femenino, la llegada del teléfono, los pro­legómenos de la Primera Guerra Mundial o el hundimiento del Titanic, siendo este úl­timo el causante de la crisis sucesoria con la que comienza la serie.

Cada uno de los capítulos lo entretejen una multitud de tramas secundarias, que afec­tan a numerosos personajes de la serie sien­do ése, quizás, uno de los elementos dife­renciadores de Downton Abbey: la existen­cia de innumerables personajes, aristócra­tas y sirvientes, sin que la diferencia de cla­ses afecte al peso que cada uno tiene en la obra. Unos personajes en los que en cada ca­pítulo se va dando una pincelada más sobre su carácter, lo que hará que tomemos ca­riño a unos mientras cada vez soportamos menos a otros. Si bien el reparto está muy conseguido, y todos actúan a un gran ni­vel, brillan con luz propia la condesa viuda, interpretada por una Maggie Smith (que parece haber nacido para este tipo de pa­peles y ya fue protagonista en Gosford Park) y el entrañable mayordomo jefe de la man­sión (un contenido Jim Carter).

Otro aspecto a destacar es la existencia de numerosos conflictos entre los distintos per­sonajes, que son el hilo conductor de las nu­merosas tramas secundarias de cada capí­tulo y en las que no faltan historias de amor, celos, lealtad, soberbia y venganza. His­torias que, si bien están enmascaradas en la suntuosidad de la mansión y la noble­za, son claramente folletinescas. Fellowes es listo y bebe de la maestría de Jane Aus­ten para acercarse a la psicología femenina y de la habilidad de Thomas Hardy para plan­tear y desarrollar conflictos morales.

Desde de la perspectiva de los valores de pro­ducción, su condición de serie de televisión más cara en la historia del Reino Uni­do (1 millón de libras por hora de grabación) se nota y bastante. Los planos en los que se aprecia la majestuosidad de la mansión, las escenas a caballo, la fiesta en el jar­dín o las cenas de gala, son momentos en los que sale a relucir la utilización de un ge­neroso presupuesto y que nos recuerdan por qué los ingleses siempre han sido especia­listas en mostrar las miserias y grandezas de la aristocracia. Al impecable diseño de producción (con un vestuario deslumbran­te), se une la muy adecuada música com­puesta por John Lunn, un veterano pro­fesional curtido en mil series, que acierta singularmente en la melodía de la cabecera.

Lo que la Gran Guerra se llevó (2º temporada)

La segunda temporada tiene un tono distinto con la llegada de la I Guerra Mundial. Ésta vez la serie llega a 10 capítulos (el último de ellos tiene el doble de duración, fue emitido el día de Navidad y es uno de los más logrados de las dos temporadas). El nivel general de esta temporada es casi tan alto como el precedente, aunque hay algunas tramas secundarias (en especial la que envuelve al Conde de Grantham), que están demasiado cerca de la telenovela y carecen del matiz y la elegancia del resto de la serie.

Aún así la serie profundiza aún más en la bondad inherente en los personajes, su capacidad de adaptarse a tiempos difíciles dejando a un lado su condición de aristócratas. La larga relación entre Mary y Mathew es uno de los grandes puntos de interés de esta temporada. La escena romántica en el paisaje nevado quedará como una de las más logradas de la serie.

Y con ella llegó el escándalo (3º temporada)

La llegada de Shirley MacLaine a Downton Abbey es uno de los grandes alicientes de la 3º temporada. Interpreta a la madre muy norteamericana de Cora: una bomba atómica a punto de explotar en la cuna de la discreción inglesa. Su enfrentamiento con la anciana Violet (Maggie Smith, galardonada recientemente con el Globo de Oro a la mejor actriz secundaria en serie dramática), no es tan carismático como se esperaba. Shirley es una actriz enorme, pero quizás su personaje está exageradamente escrito e interpretado. De esta manera Violet sigue siendo lo mejor de la serie, aún más después de su duelo personal con el personaje interpretado por la actriz de El apartamento.

El resto de la serie sigue interesando y bordeando el sobresaliente, de manera llamativa en el último capítulo (9º de la temporada), también una sesión especial de Navidad.

En un principio la serie finalizará con una 4º temporada que fue anunciada por ITV el pasado 22 de noviembre.

José Luis Terrón/Claudio Sánchez

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