· La galería de personajes y situaciones ridículas es ina­cabable desde el primer plano al último. Se nota que los guionistas han disfrutado mucho con diálogos y giros que mantienen una coherencia interna.

  • Creador: Noah Hawley
  • País: EE.UU.
  • Intérpretes: Kirsten Dunst, Patrick Wilson, Jesse Plemons, Jean Smart, Ted Danson
  • Duración: 1 temporada de 10 capítulos de 45 minutos
  • Emisión en España: Canal Plus Series
  • Público adecuado: +18 años (XV)

Entretenimiento de primer orden

La televisión sigue fijándose en el cine como fuente de inspiración. Sleepy Hollow, The Rosemary’s Baby (La semila del diablo), About a Boy (Un niño grande), Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. (Los Vengadores). Pero sin lu­gar a dudas la más alabada es Fargo, miniserie de díez capítulos producida por los creadores de la pelícu­la, Joel y Ethan Coen (ganadores del Oscar al mejor guion por esta personal obra maestra).

Probablemente la primera temporada de Fargo fue la novedad de ficción más comentada y alabada junto con True Detective en 2014. Lo tenía todo para ser una se­rie de culto: planificación esmerada, diálogos redondos e interpretaciones sobresalientes de un gran repar­to encabezado por Martin Freeman y Billy Bob Thorn­ton.

En la segunda temporada de Fargo la acción vuelve a desarrollarse en el pueblo nevado de Minnesota, pero el argumento es totalmente independiente. En este ca­so los protagonistas son un matrimonio joven compuesto por un gordo e ingenuo carnicero y una pe­luquera rubia bellísima con muy pocas luces (estupenda Kirsten Dunst, premiada recientemente como me­jor actriz en los Critics Choice Television Awards). Su vida tranquila se ve golpeada por un triste acciden­te que dará mucho trabajo a la policía local representa­da por Patrick Wilson y un recuperado Ted Danson.

La galería de personajes y situaciones ridículas es ina­cabable desde el primer plano al último. Se nota que los guionistas han disfrutado mucho con diálogos y giros que mantienen una coherencia interna pero que sorprenden constantemente al espectador con ima­ginación y un sentido del humor muy inteligente. La sombra de los Coen es alargada, y en el caso de es­ta serie no solo toma prestado esta herencia sino que la desarrolla con un talento arrollador.

Como en las mejores películas de Tarantino, la variada música sorprende por su brillante inserción en la historia. Canciones de Fleetwood Mac, Pink Floyd, Burl Ives, Yamasuki o La danza ritual del fuego de El amor brujo… Esta surrealista selección da una vitalidad maravillosa a una historia contada con un estilo muy remarcado que en ningún momento se convierte en postizo o pedante. Fargo, además de ser una gran se­rie, es un entretenimiento de primer orden para el que acepte el pacto de este atractivo juego.

Noah Hawley (My Generation, The Unusuals, Bones) vuel­ve a firmar el guion demostrando que es un alum­no aventajado de los autores de obras maestras como Oh Brother!, A propósito de Llewyn Davis y Muerte entre las flores. Solo cabe re­prochar de su trabajo algo que también padecía la ver­sión cinematográfica: las concesiones puntuales, pe­­ro muy zafias, de la sexualidad tenebrosa de algunos per­sonajes.

En definitiva, la segunda temporada de Fargo ha si­do probablemente de las mejores noticias de la ficción te­levisiva norteamericana.