· El decorado y vestuario ex­quisitos envuelven unas interpretaciones planas, donde las mujeres son buenas y listas y los hombres malos y tontos, sin excepción.

Ver Velvet

Había gran expectación. La primera serie original de Net­flix producida en España estuvo precedida y sigue acom­pañada por una potente campaña promocional. Al lle­gar a nuestro país, el gigante americano manifestó su in­tención de apostar por la producción nacional pero tam­bién sobre seguro, y buscaba algo parecido a Velvet, que había triunfado no solo en España sino en Latinoamérica, como Gran Hotel en Estados Unidos.

El equipo de Bambú (Velvet, Seis Hermanas, Gran Hotel), con Ramón Campos y Teresa Fernández-Valdés a la cabeza y a los guiones, junto con Gema R. Neira, y contando con Carlos Sedes a los mandos, ha sabido dar­le lo que quería, cambiando los grandes almacenes de mo­da por la primera compañía telefónica y sus empleados por telefonistas. Ese es todo su mérito.

Las chicas del cable es Velvet, ambientada en un Madrid de finales de los años 20, con más valor de producción, mejor iluminación y un enfoque feminista de de­sarrollo anacrónico, y escuadra y cartabón en el tratamiento de personajes, que huele mucho a la zanahoria y el palo y al burro que los sigue, cosa contradictoria pero que, por desgracia, funciona.

Las chicas del cable
Las chicas del cable (2017), de Ramón Campos y Teresa Fernández-Valdés

Con esos mimbres podía haberse hecho algo muy digno, pero para eso se necesita creatividad, no recurrir a la gallina de los huevos de oro. La acertada intro con ban­da sonora de Vanessa Martín choca frontalmente con la música techno-dance en inglés empleada no se en­tien­de muy bien con qué fines. El decorado y vestuario ex­quisitos envuelven unas interpretaciones planas, donde las mujeres son buenas y listas y los hombres malos y tontos, sin excepción.

La omnipresente y adoctrinante voz en off de Lidia, el personaje protagonista de Blanca Suárez, es irritante, entre otras cosas porque trata de paliar las lagunas de guion y eso nunca es bueno. Show, don’t tell. Reve­la­ciones de la vida pasada mal dosificadas, presencia de men­tores que no se sostienen, misterios resueltos a golpe de fundido en negro, etc.

En ese contexto de falta de medida, las actrices -y los actores, sobre todo- mantienen el tipo como pueden. Blan­ca Suárez, con sus enigmas a cuestas, sostiene mal el primer plano. A Yon González le sobra emotividad, y así sucesivamente. Solo Nadia de Santiago está esplén­di­da en su papel de chica inexperta de pueblo y despliega una interpretación llena de matices.

  • Creadores: Ramón Campos, Teresa Fdez.-Valdés, Gema R. Neira
  • País: España
  • Intérpretes: Maggie Civantos, Nadia de Santiago, Iria del Río, Ana Fernández, Yon González, Ana Polvorosa, Blanca Suárez, Javier Laorden, Martiño Rivasa, Concha Velasco
  • Producción: Bambú
  • Duración: 1 temporada (8 episodios de 58 minutos)
  • Emisión en España: Netflix
  • Público adecuado: +18 años (X)
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Periodista. Máster en Guión, Narrativa y Creatividad Audiovisual por la Universidad de Sevilla

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