· Rodada en Chicago, San Francisco, Londres, Berlín, Seúl, Reykjavic, México DF, Nairobi y Mumbai, es una serie que refleja una ambición inagotable por ser monumental y diferente.

  • Creadores: Hnos. Wachowski, J. Michael Stracynski
  • País: EE.UU.
  • Intérpretes: Brian J. Smith, Tuppence Middleton, Ami Ameen, Bae Doona, Miguel Ángel Silvestre
  • Duración: 1 temporada de 12 capítulos de 50-70 minutos
  • Emisión en España: Netflix
  • Público adecuado: +18 años (X+V)

Paranoia pedante

Después de ver los primeros capítulos de Sense8 hay al­go que no entiendo. ¿Quién financia a estos hermanos tronados? Se les fue la cabeza después de dejar sin habla a todo el mundo con su primer Matrix. Y de eso ya han llovido películas infumables: Matrix Reloaded, Revolutions, Speed Racer, El atlas de las nubes, El des­tino de Júpiter… Producciones multimillonarias que han ido perdiendo cada vez más dinero. Y aún así su sal­to a la televisión sigue siendo a golpe de talonario.

Sense8 es una mezcla de lo peor de Iñárritu con las pre­tensiones de Antonioni o Coixet en su versión petarda y un Miguel Ángel Silvestre haciendo de actor ma­lo, que ha aprendido flamenco en Cataluña y Bilbao. Todo muy pedante y grandilocuente, con colores metalizados, frases tan etéreas como ridículas y desmadre a lo Juego de tronos.

Rodada en Chicago, San Francisco, Londres, Berlín, Seúl, Reykjavic, México DF, Nairobi y Mumbai, Sense8 es una serie que refleja una ambición inagotable por ser monumental y diferente. Saltos en el tiempo, en la localización, tramas que se cruzan, drama, aventu­ra, persecuciones, conexiones cosmológicas, el día del Or­gullo Gay… Una ensalada completa en la que las com­binaciones de sabores es tan extraña y hermética que dudo que los propios hermanos Wachowski sepan ex­plicar.

Que Netflix se estrene en España con Sense8 junto con Daredevil es desconcertante. Es meter en el mismo sa­co la mejor serie de superhéroes que ha llegado a la pe­queña pantalla con un videoclip de estudiante de ci­ne listillo, que cree que Welles y Ford fueron simplemente principiantes.

Los Wachowski con Sense8 han logrado el trono de los tronados y no parecen estar dispuestos a ceder el rei­no a ningún otro director “iluminado” como Aronofs­ky (en mi opinión, el único competidor serio en cuan­to a horterada visual con intentos de obra maestra).