· Los personajes evolucionan bastante bien, en buena me­dida porque los detonantes están muy bien colocados para que los protagonistas y los secundarios te va­yan interesando cada vez más.

  • Creadores: Matt y Ross Duffer
  • País: EE.UU.
  • Intérpretes: Winona Ryder, David Harbour, Finn Wolfhard, Millie Bobby Brown, Gaten Matarazzo, Caleb McLaughlin, Natalia Dyer, Charlie Heaton, Cara Buono, Matthew Modine
  • Duración: 2 temporadas (8 y 9 capítulos de 45-50 min.)
  • Emisión en España: Netflix
  • Público adecuado: +12 años (V-S)

Contar hasta once

Netflix ha logrado que Stranger Things haya sido la in­discutible serie del pasado verano. Y la verdad es que no nos extraña.

Los hermanos Matt y Ross Duffer cuentan muy bien hasta once: aciertan al dosificar con habilidad la in­triga y la evolución de las relaciones que se urden en torno a la desaparición de un chaval de 11 años en un pequeño pueblo de Indiana.

Con la acción ambientada en los años 80, la historia no inventa casi nada y eso no es un demérito sino todo lo contrario. Es algo parecido a lo que ocurre cuando vas a jugar al tenis con alguien que te han dicho que jue­ga muy bien, y efectivamente, es así: pasas un rato muy bueno, en el que vas repitiendo: ¡buen golpe! Aca­bas con ganas de repetir porque el otro es bueno y tú te has sentido mejor jugador de lo que eres…

Familias con padre ausente o presente en versión zom­bi voluntario (impagable personaje, Mr. Wheler, pa­dre de Mike y Nancy), proyectos secretos del gobier­no para lograr el arma definitiva, casas junto a un bosque, amistades puestas a prueba, bicicletas con asien­to de coche, walkie talkies, cabañas y garages.

Los Duffer (y Netflix) aciertan al dimensionar la se­rie: 8 capítulos en los que el chicle se estira con estilo, de­sarrollando con talento la trama y las subtramas. Los personajes evolucionan bastante bien, en buena me­dida porque los detonantes están muy bien colocados para que los protagonistas y los secundarios te va­yan interesando cada vez más. Baste señalar la calidad de escritura de personajes inicialmente arquetípicos y por lo tanto planos como el guaperas Steve, el sheriff Ho­pper, el profesor Clark y Joyce Byers, la madre que interpreta con solvencia y controlado histrionismo una re­cuperada Winona Ryder.

Rodada con astucia, con una puesta en escena razo­na­ble que evita el dispendio innecesario, la serie tiene el gran mérito de satisfacer a un público muy amplio sin recurrir a los métodos trapaceros de otros productos que no dudan en envilecer a los menores para que se suban a un carro que no es el suyo, y/o insultar la in­teligencia de los adultos para que vayan del brazo con personajes que no tocarían ni con el pie, apelando has­ta la náusea a la lógica del piensa muy mal, asquerosamente mal, y acertarás.

Mucho mérito porque, aunque (con razón) las glosas se llenen de menciones a Spielberg, Abrams y la míti­ca ochentera, la serie sabe muy bien lo que quiere contar y lo cuenta con talento. Habrá segunda temporada. La forma de anunciarla es ingeniosa. Veremos.

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Profesor universitario de Narrativa Audiovisual. Escritor

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