· Las virtudes de la serie son muchas, empezando por la calidad de la puesta en escena, que no necesita alardes.

  • Creador: Guy Burt
  • País: Reino Unido
  • Intérpretes: Anna Maxwell Martin, Rachael Stirling, Sophie Rundle, Julie Graham, Hattie Morahan
  • Duración: 2 temporadas (3 y 4 capítulos de 45 min.)
  • Emisión en España: Netflix
  • Público adecuado: +16 años

Inteligencia emocional

Cuatro mujeres que trabajaron durante la Segunda Gue­rra Mundial en la oficina secreta situada en Bletch­ley Park, que descifró los códigos alemanes encriptados (recuerden la célebre máquina Enigma, de la que se han ocupado varias películas, incluida la que trata de la vida del matemático Alan Turing) se reúnen, siete años después de finalizar la contienda, para re­solver una serie de asesinatos que parecen estar relacionados. De las cuatro protagonistas, dos se han ca­sado. Susan es ama de casa y tiene dos hijos.

Los aciertos de esta serie de dos temporadas (con tres capítulos la primera y cuatro la segunda) empiezan por su sentido de la medida. La historia da para lo que da, y su guionista Guy Burt lo tiene claro. World la produjo para ser emitida por la ITV británica (septiembre de 2012) y más adelante PBS la pasó en Estados Uni­dos (abril de 2013). La segunda temporada se programó en enero de 2014 en Reino Unido y en abril de ese año en Estados Unidos.

Las críticas fueron buenas, mejores en Estados Unidos (incluyendo al New York Times y a Variety) que en In­glaterra, donde algunos le reprocharon con razón que los casos que investigan no están a la altura del ca­­risma de los personajes y el encanto del comienzo del viaje heroico que emprenden las cuatro, especial­men­­te Susan, que interpreta la gran Anna Maxwell Mar­­tin, ganadora del BAFTA por su trabajo en Casa de­­solada.

Las virtudes de la serie son muchas, empezando por la calidad de la puesta en escena. La industria británi­ca sabe hacer las cosas bien: sin necesidad de alardes, The Bletchley Circle tiene un diseño de producción excelente: el vestuario, los decorados, el maquillaje y la peluquería tienen una pulcritud verdaderamente envi­diable.

El casting confiere a la serie un encanto especial, porque las cuatro protagonistas de distintas edades son interpretadas por actrices con carisma, ca­paces de distinguir la historia de otras en las que las mujeres no son el motor pero sí uno de los ejes (pien­so en la estupenda The Hour). Aquí lo son con una hegemonía casi absoluta.

La amistad femenina está retratada con talento y la mirada de mujer sobre el crimen y la violencia apor­ta a la trama valor añadido. En esta dimensión, Andy de Emmony, Sarah Harding y Jamie Payne aciertan en la dirección de los siete episodios, con buena música de Nick Green.

La opción por conceder más espacio a la investigación que a la vida personal de las cuatro mujeres funciona muy bien en la primera temporada y peor en la se­gunda. Con todo, el high concept de la serie es la amis­tad entre mujeres con un don analítico que concilian con un gran corazón, ambos puestos a prueba por códigos criminales que hay que descifrar. El crimen, la investigación consecuente, debiera ser low con­cept: el guionista lo sabe, lo tiene claro, pero no con­sigue ser fiel a ese esquema.

El conjunto es una lección de costumbrismo, del cos­tumbrismo británico que Dickens y su amigo Wilkie Collins supieron arraigar en millones de británicos. Quizás es esa tradición la que hace que una serie co­mo la que hemos comentado haya tenido 5,6 millones de espectadores de media en la 1ª temporada y 4,9 en la segunda.

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Profesor universitario de Narrativa Audiovisual. Escritor

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