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"Vigilados (Person of Interest)", de Jonathan Nolan

Estreno en televisión de Jonathan Nolan, sin su hermanísimo el de los murciélagos, pero con la producción de J.J. Abrams.

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País: EE.UU.  Dirección: Charles Beeson, Colinn Bucksey, Milan Cheylov, Steven DePaul, Richard J.Lewis, David Semen, Dennos Smith, Fred Toye, Jeffrey G. Hunt  Guión: Jonathan Nolan  Fotografía: Theodor Maniaci  Montaje: Raúl Mora, Azucena Baños, Manuela Díaz, Verónica Callón  Música: Ramin Djawadi  Intérpretes: Jim Caviezel, Kevin Chapman, Michael Emerson, Taraji P. Henson  Duración: 1 temporada de 8 capítulos de 45 minutos  Producción: Bad Robot Productions, Kilter Films, Warner Bros. Televisión 

Emisión en EE.UU.: CBS (comenzó el 22.9.2011)

Emisión en España: La Sexta

Público adecuado: 16 años (VX-)

Lo saben todo

El éxito de los hermanos Nolan sigue cre­ciendo. A la espera de The Dark Night Rises (la continuación de El caballero oscuro que podremos ver en el próximo verano de 2012), Jonathan Nolan se estrena en la tele­visión. Sin la colaboración de su hermano Chris­topher (en este caso no hay dudas, Chris es el más creativo y valioso y por eso di­rige en solitario), pero con el apoyo en la pro­ducción del eficaz J.J. Abrams (Alias, Fe­licity, Perdidos, Fringe).

La serie ha arrancado con unos datos de audiencia envidiables (13 millones en Es­ta­dos Unidos, 2 millones en España donde ha des­plazado de su horario habitual a The killing, que no ha funcionado como se espera­ba). El argumento se centra en el persona­je interpretado por Jim Caviezel, que des­pués de hacer La Pasión de Cristo apenas hemos podido ver en papeles importantes (Out­lander, La verdad de Soraya M.).

Aquí interpreta a John Reese, un ex-agente de la CIA al que se consideraba muer­to hasta que es localizado por el señor Finch (Michael Emerson), un misterioso hom­bre ligado a un departamento de seguri­dad nacional creado tras el 11-S, y en con­creto a una máquina capaz de descubrir qué personas van a estar involucradas en un crimen como asesinos o víctimas. Para ello, la máquina rastrea todo tipo de informa­ción descartando los crímenes que no afec­ten a un numeroso grupo de población. Finch propone a John Reese su rehabilitación, funcionando independientemente del go­bierno para llegar a evitar crímenes indivi­duales a los que el Gobierno no presta aten­ción.

La serie está rodada con un buen presupues­to, buenos actores y una música imper­sonal del compositor Ramin Djawadi, que en Prison Break hizo su «mejor» trabajo (a pesar de que su uso constante acababa por agotar la tensión de la serie). Ade­más, Vigilados cuenta con el aliciente de ser bastante «blanca» en cuanto a violencia y sexo (sorprende la evitable sensualidad de los flash-backs del primer capítulo que re­cuerdan mucho a las innecesarias concesio­nes al erotismo de la reciente y exitosa pe­lícula norteamericana de Jaume Collet-Se­rra, Sin identidad).

Toda esta corrección explica el éxito de Per­son of interest. Sin embargo no estamos an­te una gran serie sino frente a uno de esos carritos de la compra en que hay produc­tos para todo tipo de públicos. El argumen­to de la serie suena a muchos tópicos del cine actual: agente de la CIA que dan por muerto, un departamento secreto de se­guridad que lo ve todo, el 11-S como pun­to de partida, corrupción policial… Si los personajes y los diálogos tuviesen matices suficientes estos tópicos quedarían disfra­zados, pero no es el caso. Hay diálogos evi­dentes, conexiones previsibles y persona­jes huecos. Y en el fondo una carencia no­table de ingenio que coge de aquí y de allá (un poquito de La conspiración del páni­co, otro de Minority report, cuarto y mitad de Spy game, una pelea a lo Transporter con Caviezel haciendo de Statham, etc.).

Hay escenas que nos muestran el déficit crea­tivo de la serie, como la explicación de Reese a Finch de cómo conseguía él informa­ción personal de sospechosos: entraba en su piso, conectaba su ordenador, me guar­daba la información de interés en mi pen-drive, pinchaba el teléfono… Sor­pren­de que el hermano de Chris Nolan (que al­go habrá aportado al sobresaliente ingenio de Origen o El caballero oscuro) no tenga más recursos a la hora de escribir, pero así es.

Un entretenimiento menor, con escasa reso­nancia, que no creo que deje mucha huella más allá de sus datos de audiencia.

Claudio Sánchez