¿El ocaso de Netflix?

¿El ocaso de Netflix? | Han pasado ya 25 años de aquel caluroso verano de 1997 cuando, en California, daba sus primeros pasos una compañía de alquiler de DVD a través de vía postal denominada Netflix. A los mandos los empresarios Reed Hastings y Marc Randolph, quienes tienen una versión diferente del nacimiento de la plataforma: el primero siempre ha defendido que la idea le surgió tras pagar una multa a los videoclubes Blockbuster por entregar con retraso una película, mientras el segundo afirma que la base se encuentra en un proyecto de comercio electrónico que eligió el DVD como bandera.

Sea de una forma u otra, Netflix fue creciendo y transformándose, pasando de ser un videoclub virtual a una empresa mediática que genera, edita y proyecta una ingente cantidad de material audiovisual a través de una plataforma por internet, con acceso ilimitado, personalizado y sin publicidad. Actualmente tiene presencia en más de 130 países, y ha cerrado cientos de acuerdos con televisiones, productoras y plataformas.

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Como indicó Gustavo Entrala en el número 196 de la revista FilaSiete, «la historia de Netflix es una historia épica. Como tan­tos relatos incluidos hoy en su catálogo de series y películas, Netflix es el superhéroe imprevisto, ese per­sonaje desconocido y ordinario que, sin habérselo creí­do nunca, consigue arrebatar el trono a unos gigantes que eran a todas luces invencibles. […]. En la guerra por el poder en el mercado audiovisual global, Netflix era, por tanto, el actor que menos opciones tenía de lograr el trono. Sin embargo, en 2018 su valor en Bolsa superó al de Disney en casi 3.000 millones de dólares, con una mar­ca muy reconocible y 125 millones de suscripto­res en to­do el mundo. Y lanzó al mercado más películas que el resto de las majors de Hollywood jun­tas».

Drástica caída en Bolsa

Sin embargo, las últimas noticias que nos llegan de la «N» mayúscula no son tan alentadoras. En el día de ayer sus acciones sufrieron un desplome de más del 37% en Wall Street, influido por la pérdida de unas 200.000 suscripciones durante el primer trimestre de 2022, que se suman a otras 700.000 en Rusia por el cierre del servicio en este país. Y los estudios apuntan a que otros dos millones de abonados dirán adiós a Netflix en los próximos meses, lo que conllevaría su mayor caída de la historia.

El irlandés (Martin Scorsese, 2019)
El irlandés (Martin Scorsese, 2019)

Desde California, al contrario, los ejecutivos de Netflix transmiten tranquilidad y consideran que este efecto caída estaba calculado y era de esperar, por lo que mantienen sus objetivos tanto a nivel audiovisual como económico. Uno de los principales, y en el que llevan trabajando ya unos años, es el de monetizar las cuentas compartidas, una propuesta que quizá ahora se vuelva prioritaria. Calculan que el servicio llega proyectado a unos 100 millones de hogares adicionales, una pérdida de ingresos que pretenden combatir con el cobro de un importe adicional a los usuarios que compartan su cuenta con otras personas. A esto se suma la propuesta de lanzar una tarifa más barata que incluirá publicidad en las emisiones, algo que ya ha causado bastante polémica a pesar de que es un método usado desde hace tiempo por otras plataformas.

Breaking Bad (2008)
Breaking Bad (2008)

Pero quizá lo que se les escapa a los ejecutivos de Netflix, o no quieren hacerlo público, es el notable descenso de calidad de sus últimas producciones, tanto propias como adquiridas. Títulos como Breaking Bad, Black Mirror, Narcos o Peaky Blinders quedan ya lejanos y han sido sustituidos por una ingente cantidad de series y películas reiterativas e inocuas. Es decir, aumento de la cantidad y descenso de la calidad. Sigue apareciendo, eso sí, alguna que otra joya (El irlandés, Stranger Things, The Crown, Gambito de Dama), pero a cuentagotas, casi como un guiño ocasional para no perder a muchos cinéfilos y seriéfilos.

¿Estamos entonces ante el ocaso de Netflix? El futuro a corto plazo nos dirá.

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