Ana María Custodio. Grandes olvidados del cine español
Ana María Custodio rodó a las órdenes de destacados cineastas españoles como José Antonio Nieves Conde, Edgar Neville, Ladislao Vajda, Fernando Fernán Gómez e, incluso, Carlos Saura.
Nació el 19 de marzo de 1908 en Écija, Sevilla, pero como su padre era militar, a los ocho años se trasladó con su familia a Madrid y posteriormente a Marruecos, donde aprovechó para perfeccionar sus conocimientos de francés e inglés, que tan bien le vendrían poco después. Aún no había cumplido 23 años cuando, tras un largo viaje en barco, llegó a Nueva York, tres semanas antes de ser proclamada la II República. Iba contratada por uno de los grandes estudios de Hollywood, la Fox, para rodar las versiones en español de sus producciones. Tras concluir la Guerra Civil se exilió de España, como tantos y tantos compatriotas, en un periplo que la llevó a Cuba, Estados Unidos y México. Poco más de 10 años después decidió regresar a España, en cuya capital falleció en 1976.
- Anuncio -
Ana María Custodio dio sus primeros pasos en el teatro en 1925, el mismo año que se casó, aunque su matrimonio apenas duró dos años gracias a una recién aprobada ley del divorcio. Tenía 18 años y estaba de nuevo en Madrid. Trabajó para diversas compañías y su labor cada vez era más reconocida, hasta que un delegado de la Fox, de visita en España para contratar actores para las versiones en castellano, puso sus ojos en ella y le ofreció un contrato de seis meses por el que cobraba 400 dólares semanales. De este modo, aunque hoy en día es más reconocida por su faceta de actriz de cine que de teatro, sus primeras películas no las rodó en España sino en Estados Unidos. Su debut ante una cámara no fue precisamente muy reconfortante: tras no parar de temblar y sufrir un ataque de nervios, acabó llorando refugiada en su camerino.
Al igual que otros compañeros de profesión, que se dejaron seducir por los cantos de sirena de Hollywood y el glamur consiguiente, decidió poner fin a su etapa norteamericana. En su caso, rechazó un nuevo contrato con la Fox por discrepancias con los métodos de producción de esta compañía. Ana María Custodio era muy crítica con la política de este estudio porque, en su opinión, relegaba a hacer versiones extranjeras como «castigo» para aquellos directores que no cumplían los objetivos marcados, de modo que, tal como ella misma se preguntaba, «¿de esta forma podría prosperar el cine español en Hollywood?». En la conocida como Meca del Cine solo participó en cuatro películas a lo largo de casi dos años, pero no se sentía satisfecha con ninguna de ellas.
De nuevo en España, rodó un par de películas de Luis Marquina, que lograron un gran éxito en vísperas de la Guerra Civil: Don Quintín el amargao y El bailarín y el trabajador; fue una de las actrices preferidas («niña mimada», según una revista de la época) de la productora Filmófono, en la que tuvo un papel muy relevante un joven Luis Buñuel. Novia del destacado cineasta Edgar Neville, otro de los que hizo las Américas, se casó con el compositor Gustavo Pittaluga, uno de los más reconocidos de la II República y gran amigo de Buñuel, para quien compuso la banda sonora de Los olvidados durante el compartido exilio mexicano.
Ana María Custodio regresó definitivamente a España y se reincorporó a nuestra cinematografía en 1951, paradójicamente gracias a un papel relevante en una de las películas más emblemáticas de la dictadura de Franco, Alba de América, de Juan de Orduña. También intervino en la muy popular ¿Dónde vas, Alfonso XII? y rodó a las órdenes de destacados cineastas españoles como José Antonio Nieves Conde, Edgar Neville, Ladislao Vajda, Fernando Fernán Gómez e, incluso, Carlos Saura.
Turno de guardia: Heroína
· Crítica de Turno de guardia | Estreno 16 de enero de 2026.
· ¡Qué grande es Leonie Benesch!, protagonista de Sala de profesores,...