Sidney Lumet, películas y biografía

Entre sus trabajos, grandes títulos como Doce hombres sin piedad, Serpico, Asesinato en el Orient Express, Network, Veredicto final o Antes que el diablo sepa que has muerto

Sidney Lumet
Sidney Lumet

Sidney Lumet, películas y biografía

Sidney Lumet, el director de películas como Doce hombres sin piedad o Serpico, nació el 25 de junio de 1924 en Filadelfia (Pensilvania). Falleció el 9 de abril de 2011, a los 86 años de edad, en Nueva York. Sus padres, actores, emigraron a Estados Unidos en 1922. Sidney Lumet creció en Nueva York, donde estudió interpretación teatral en la Professional Children’s School y en la Universidad de Columbia. A la sombra de sus padres, desde muy joven pisó las tablas del Teatro de Arte Yiddish. Su primera aparición en una película data de 1939, cuando tenía 14 años. Desde entonces hasta 1952, actuó en diversas películas y en producciones teatrales.

Comenzó su carrera como director de teatro en producciones off-Broadway. En 1947 dirigió a sus compañeros del Actor’s Studio Yul Brynner y Eli Wallach en obras propias. En 1950, gracias, o tal vez por culpa de Yul Brynner, comenzó a trabajar en televisión donde pronto se convirtió en director afamado, apareció por última vez ante las cámaras en 1952, en un episodio de Danger que dirigió él mismo.

La televisión fue su escuela, como lo fue para otros cineastas de su generación entre los que sobresalen John Frankenheimer, Martin Ritt y Arthur Penn: había que dirigir muy rápido y mantener siempre el interés del espectador. Aunque la mayoría de los capítulos de las series que rodó no llevan el nombre del director, sabemos que dirigió centenares de episodios para la CBS, principalmente de la serie Danger y de la serie You Are There (Recuerde usted), pero hubo muchas otras, la mayoría dedicadas al teatro.

En 1957 realizó Doce hombres sin piedad, su salto a la pantalla grande, y fue inmejorable. Aunaba su experiencia teatral y televisiva y contaba una historia humana con dilema moral. La película ganó el Oso de Oro en Berlín y obtuvo tres candidaturas a los Oscar.

Lumet siguió trabajando en televisión hasta 1960, aunque entre tanto rodó un par de largometrajes (Stage Struck, 1958, y Esa clase de mujer, 1959) que, naturalmente, no soportaron la comparación con su primera película. Volvió a conocer el éxito con una serie de cintas basadas en grandes obras de teatro de O’Neil, Tennesse Williams y Arthur Miller: The Iceman Cometh, Piel de serpiente, Panorama desde el puente y Larga jornada hacia la noche. Todas ellas realizadas con grandes intérpretes como Marlon Brando, Ralph Richardson, Katharine Hepburn o Raf Vallone.

La carrera de Lumet conoció numerosos altibajos aunque, conviene decirlo, varias de las películas que fracasaron en taquilla o fueron criticadas ferozmente, son más que dignas y merecen verse. Lumet, incluso en los proyectos que menos le atraían, se portaba como el gran profesional que siempre fue. Sus personajes son siempre interesantes y están siempre expuestos a dilemas creíbles. Fue un éxito El prestamista (1964), sobre un judío superviviente de los campos de concentración, encerrado en su tienda de empeños, fuera de la realidad; valió la candidatura al Oscar a Rod Steiger. Punto límite (1964), sobre la guerra fría, no tuvo el mismo éxito, aunque es una obra notable. Vale la pena mencionar La colina (1965), sobre los horrores de la guerra y más de una prisión militar, protagonizada por Sean Connery, a quien dirigiría otras cuatro veces a lo largo de su carrera.

El resto de los años sesenta tocó diversos géneros con éxito diverso. Demostró que la comedia no era su fuerte y que se encontraba a gusto analizando la condición humana. En 1970 realizó con Joseph L. Mankiewicz un documental sobre Martin Luther King que fue candidato al Oscar: King: A Filmed Record… Montgomery to Memphis. Hasta 1973, cuando se apunta al cine denuncia, realizó una serie de películas que pasaron sin pena ni gloria: Supergolpe en Manhattan, con Sean Connery, tuvo buena taquilla; Perversión en las aulas y La ofensa no. Serpico (1973), que denuncia la corrupción de la policía de Nueva York, marcó el inicio del mejor periodo de su carrera. La película fue protagonizada por Al Pacino, fue candidata a dos Oscar y fue un éxito de taquilla y de crítica. Asesinato en el Orient Express (1974) reunió a 16 estrellas y fue candidata a seis Oscar, entre otros el tercero de la carrera de Ingrid Bergman. Tarde de perros (1975), basada en un hecho real, también recibió seis candidaturas al Oscar. Network (1976), sátira sobre el mundo de la televisión, ganó cuatro estatuillas: al mejor actor (Peter Finch), a la mejor actriz (Faye Dunaway), a la mejor actriz de reparto (Beatrice Straight) y al mejor guion original (Paddy Chayefsky). Equus (1977), adaptación de la obra teatral de Peter Shaffer, tuvo una recepción mediocre, el problema estaba en la obra, no en la realización que obtuvo dos candidaturas al Oscar. El mago (1978) y Dime lo que quieres (1980) son lo más bajo de su carrera y sólo merecen consideración por ser experimentos del realizador que no sabía estar inactivo. En 1981 remontó el vuelo con El príncipe de la ciudad, gran película próxima a Serpico. Veredicto final (1982), con Paul Newman, James Mason, Jack Warden y Charlotte Rampling cuestionaba el sistema judicial.

Veredicto final (1982)
Veredicto final (1982)

Lumet realizó 45 largometrajes, de la última época destacan Un lugar en ninguna parte (1988), sobre una familia que debe huir del FBI, Distrito 34: corrupción total (1990) con Nick Nolte, Una extraña entre nosotros (1992), película menor pero de gran interés con Melanie Griffith, La noche cae sobre Manhattan (1997), Declaradme culpable (2006) y su último filme, Antes que el diablo sepa que has muerto (2007), una humorada siniestra sobre dos hermanos que se proponen robar la joyería… de sus padres, un broche de oro a su carrera.

Lumet escribió un libro, Así se hacen las películas, una entretenida autobio-filmografía. Es una declaración de amor a su oficio y a Nueva York, donde transcurren la mayoría de sus historias; reconoce sus fracasos y explica con modestia la razón de sus éxitos. Fue candidato al Oscar al mejor director en cuatro ocasiones, y en una al mejor guion, pero sólo obtuvo la ansiada estatuilla en 2005, en forma de Oscar honorario. Bajo su dirección 17 actores fueron candidatos al Oscar, cuatro lo consiguieron: Peter Finch, Faye Dunaway, Beatrice Straight e Ingrid Bergman.

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