El golpe (1973), de George Roy Hill. Parte 3: Rodaje y banda sonora

· El golpe (1973) se realizó con el esmero y los recursos de un gran estudio: fue la producción estelar de la Universal en ese año.

Con el casting definido, comenzó la fase de reescritura. La entrada de Newman como estrella del filme motivó una nueva caracterización del personaje de Gondorff para que se ajustara más a su estilo y personalidad. Los demás personajes apenas se retocaron. ¿Para qué cambiar algo que era muy difícil de mejorar?

Una producción muy cuidada

La cinta se realizó con el esmero y los recursos de un gran estudio, pues ésta fue la producción estelar de la Universal en el año 1973. No escatimaron en gastos: los decorados, el vestuario y las localizaciones fueron de lo mejor que se pudo encontrar. De hecho, es considerada como una de las películas de época más elegantes jamás realizadas en Hollywood. Su escenografía capta a la perfección el ambiente de los años treinta.

Fue rodada en sólo dos meses, en dos grandes ciudades. La secuencia de “la provocación” -la partida de cartas- se filmó en un tren ya retirado, aparcado en la Union Station de Chicago, que alquiló la productora por dos semanas. En la misma ciudad se filmaron algunas otras escenas. Pero la mayor parte de la cinta se rodó en los propios estudios de la Universal, en Hollywood, en escenarios que se construyeron ex professo para el filme y que aún hoy se conservan. Los visitan centenares de curiosos cada día, como parte del recorrido turístico que ha diseñado la productora entre sus decorados más emblemáticos.

Una de las claves en el éxito de la película fue la fotografía de Robert Surtees, que había ganado tres Oscar por Las minas del Rey Salomón (1950), Cautivos del mal (1952) y Ben Hur (1959). Con su trabajo en un precioso technicolor, con tonos marrones y amarillentos que tratan de recuperar el sabor de los años treinta, recreó muy certeramente el clima de finales de la Depresión, en el Illinois de 1936. Un ambiente que rezuma belleza y crudeza al mismo tiempo, que recuerda el aspecto de la fotografía de esa época, y que sabe sacar el máximo partido de todos los escenarios: las oficinas de apuestas, el quiosco de caballitos, los vagones del tren… Y las calles, los cafés, las comisarías… Hasta los sitios más vulgares cobran un especial realce y se convierten en protagonistas del filme.

Música inolvidable

Otra de las claves fue su banda sonora. ¿Puede álguien imaginar la película sin la partitura de Scott Jo­plin? Esa música llegaría a ser más popular que la propia cinta, y sus melodías se escucharían durante años en salas de fiestas y cafés, a través de discos, casettes o CD’s. Con el tiempo se harían un hueco en los clásicos de la B.S.O., y llegarían a formar parte de las principales antologías de música cinematográfica. Lo curioso es que esa música ragtime compuesta por Joplin para piano no encaja en la época de la Depresión, entre otras cosas porque Joplin falleció en 1917. Pero su empleo en la banda sonora de El golpe suscitaría un nuevo interés por este compositor americano y contribuiría a redescubrir su música a lo largo de los setenta.

Finalmente, el montaje incluyó una elegante división en “capítulos”, con sugerentes títulos e ilustraciones “ad hoc” que dan la impresión de páginas de un libro. Esa articulación de las secuencias, subrayada por la banda sonora y los omnipresentes tonos sepia, resultó mucho más eficaz que la tradicional voz en off. Hill ya había empleado el color sepia y los interludios musicales en la secuencia de fotos fijas de Dos hombres y un destino, pero allí la conexión con el resto de la trama quedaba un tanto desdibujada. Por el contrario, los títulos de El golpe actúan como breves descansos de la acción dramática, y su belleza radica justamente en su semejanza con los carteles del cine mudo, a los que rinde un pequeño homenaje.

El golpe (1973) // George Roy Hill (parte 1)

El golpe (1973) // George Roy Hill (parte 2)

El golpe (1973) // George Roy Hill (parte 4)

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