Solaris

Cine y literatura: Solaris

En 1961, un médico polaco-ucraniano de 40 años escribió una novela magnífica llamada Solaris que ahora reedita Minotauro, con una chocante traducción con dejes sudamericanos difíciles de justificar si se considera que muchos expertos ubican este libro en la cima de la ciencia-ficción. Stanislav Lem (Lvow, 1921) dispone Solaris como un rompecabezas psicobiológico sabiamente tramado para enganchar a un espectro amplio de lectores.

El relato brillantemente recurrente y obsesivo, tiene como eje argumental el viaje de un psicólogo, Chris Kelvin, que deja la Tierra para trasladarse a una estación de investigación instalada en el planeta Solaris. Allí tratará de esclarecer la muerte de un científico y los extraños comportamientos de los dos restantes.

La prosa de Lem es especialmente cautivadora en las descripciones de las distintas tentativas científicas para desentrañar los misterios de Solaris, un mundo a la vez hostil e indiferente, quizás caprichoso, o tal vez ansioso por comunicarse. Solaris es un planeta ceñido por un engrudo oceánico de origen y naturaleza ignotas que desafia desde hace siglos el asedio intelectual de los más sabios investigadores consagrados a la solarística.

Solaris ha sido llevada al cine con desigual éxito. En 1972, Andrei Tarkovski ganó con su versión -marcadamente intelectual- el premio especial del Jurado en Cannes, y en 2002 la película de Steven Soderberg protagonizada por George Clooney y volcada sobre la peripecia amorosa del astronauta Kelvin, no ha despertado excesivos elogios de la crítica.

Stanislav Lem
Minotauro. Barcelona (2002).
224 págs. 10,20 €.
Traducción de Matilde Horne y Francisco Abelenda

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