A la cara: Soledades

· Javier Marco dispone una pieza cargada de matices en la que desvela las capas emocionales de unos personajes que se mueven en territorios existenciales muy som­bríos.

Lina ha sido gravemente insultada en las redes socia­les. No le importa el hecho en sí mismo pero quiere que se lo digan en persona y se propone solucionarlo. Esta es la sinopsis de A la cara (2020), último trabajo de Javier Marco, que forma parte del catálogo de Madrid en Cor­to y que ha sido seleccionado en la Berlinale Talents.

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La trayectoria del director alicantino es una de las más prolíficas y consistentes de la historia de nuestro ci­ne en corto. Desde 2011 en que debuta con La soledad de la luna, Belén Sánchez-Arévalo es la guionista de to­das sus obras. Belén, inventora de historias que percuten emocionalmente y de relatos que arañan nuestras con­ciencias, forma un brillante tándem artístico con Mar­co, que ha propiciado auténticas joyas.

El cineasta sostiene su trazo fílmico en la capacidad que tiene para extraer el mejor rendimiento de todos los pro­tagonistas de sus películas. Si miramos hacia atrás, por ejemplo a 2014 en Casitas, es difícil de olvidar las ex­presiones de Gorka Otxoa, Antonio Molero y Marian Her­nández, ni la de Rosario Pardo y Pepe Viyuela en Tú y yo, de ese mismo año.
Revisar su filmografía es descubrir la mirada de Mauro Muñiz en Ella (2016), cuando fija su retina en la jo­ven que vende palomitas mientras espera en la fila de un cine, o la de Olivia Delcán en El vestido (2017), tam­bién la de un gran Pedro Casablanc, cuando atiende sorprendido una llamada de móvil en alta mar en Uno (2018), y cómo no recordar a Mabel Rivera y Simón An­dreu en Muero por volver (2019).

En A la cara, Sánchez-Arévalo escribe una historia muy dura que medita sobre el nivel de agresividad que cir­cula por las redes sociales y su peligrosa incidencia que afecta a la privacidad de las personas. Un relato que ha­bla también de la soledad y de la necesidad que tienen algunos individuos de sentirse reconocidos, de salir del anonimato a cualquier precio.

Cuando Lina (Sonia Almarcha) está por fin frente al agre­sor internauta (Manolo Solo), este defiende su ac­tua­ción justificando sus deleznables comentarios en las redes porque desea alcanzar notoriedad.

Javier Marco dispone una pieza cargada de matices en la que desvela las capas emocionales de unos personajes que se mueven en territorios existenciales muy som­bríos. Se adentra pues en el perfil psicológico de unos seres humanos que encaran la soledad cada uno a su manera. La representación de este drama vital cuenta con los mejores mimbres interpretativos. Contemplar los tra­bajos de Sonia Almarcha y Manolo Solo, dos grandes, es puro deleite. La composición de cada uno de sus per­sonajes eleva el tono de una pieza que crece en ellos y con ellos, entregando un duelo de muy alto nivel.

A la cara es una excelente película que trata esencialmente de la soledad en la que se mueven dos personas y que deja un inquietante final con el que el cineasta in­terpela al espectador.

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