Déjame hablar: Presencia musical

· El director madrileño traza un relato que se impregna de la ín­tima creatividad del músico y filma con ritmo pausado ins­tantes de silencios que desprenden aromas de Víctor Eri­ce.

La pieza se inicia con una sucesión de imágenes de variadas texturas que componen un conjunto muy pictórico do­minado por abstracciones y arropado musicalmente por la magia creativa de Luis de Pablo, protagonista del documental Déjame hablar (2020), con el que Samuel Alarcón reflexiona sobre la función de la imagen y del sonido y en el que reivindica la capacidad narrativa de la música.

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La película se adentra en el imaginario de Luis de Pa­blo, recientemente fallecido, auténtico pionero en la divulgación de la música culta en nuestro país, quien res­ta importancia a la relevancia de la banda sonora: «no se tie­ne fe en la potencia de la imagen y se usa la música en ex­ceso». El cineasta, sin embargo, incide en la vertiente na­rrativa de la música cinematográfica.

Así, Déjame hablar acoge el diálogo entre ambos apoyándose en la hermosa fotografía de Roberto San Euge­nio y en la dirección artística de Javier Chillón. El director madrileño traza un relato que se impregna de la ín­tima creatividad del músico y filma con ritmo pausado ins­tantes de silencios que desprenden aromas de Víctor Eri­ce, para quien el compositor vasco creó la música de la mí­tica El espíritu de la colmena (1973). Una trayectoria, la del bilbaíno, muy ligada al séptimo arte que se inició en los años 60 en producciones de Elías Querejeta.

Compuso la música de películas emblemáticas de nues­tro cine: La caza (1965), Peppermint frappé (1968), La madriguera (1969), Ana y los lobos (1973) y La prima angélica (1973), todas de Carlos Saura, y también Habla mu­dita (1973), de Manuel Gutiérrez Aragón, Pascual Duar­te (1976), de Ricardo Franco, y Las palabras de Max (1977), de Emilio Martínez Lázaro, entre muchas otras. Por otro lado, Samuel Alarcón es responsable de dos joyas de nuestro cine: La ciudad de los signos (2009) y Os­curo y Lucientes (2018).

Déjame hablar es el resultado de un experimento fílmico que se nutre de la musicalidad de la obra de Luis de Pa­blo para conformar una narrativa con identidad propia. También es un tributo a un compositor excepcional, cuya aportación a la representación cinematográfica fue fundamental. Samuel Alar­cón da un paso más en su notable trayectoria, dejando una pieza excelente.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Roberto San Eugenio
  • Música: Luis de Pablo
  • Sonido: Sergio López-Eraña
  • Arte: Javier Chillón
  • Edición: Samuel Alarcón
  • Duración: 27 m.
  • Público adecuado: +16 años
  • Distribuidora: Marvin&Wayne
  • España, 2020
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