Lo efímero: Vacío existencial

· Lo efímero es una historia íntima atravesada por la so­ledad, la memoria y la identidad sexual que transmite un vacío existencial absoluto.

Jorge Muriel es un creador multidisciplinar. Guionis­ta, actor, productor y director, entre otros quehaceres ar­tísticos, su trayectoria sella una huella que bien podríamos definir como renacentista. Su obra ha sido reconocida, destacando el premio Max a Cuando deje de llo­ver (2015), como mejor producción teatral del año, o la nominación a los premios Goya de su anterior corto, El niño que quería volar (2018).

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Su última pieza es Lo efímero (2020), que cuenta el en­cuentro fugaz de dos desconocidos en un vagón del me­tro. Cada uno de ellos arrastra sus propios recuerdos, mie­dos y frustraciones.

Muriel entrega una cinta muy evocadora, filmando la soledad esquiva y recreándose formalmente en planos de­talle que captan las miradas de estos atribulados personajes. El paso del tiempo acapara una narración que cru­za instantes del pasado y del presente, momentos pre­téritos que todavía tienen presencia.

Los ojos y las manos adquieren notoriedad en un relato que se detiene de manera especial en la extremidad su­perior: manos de esperanza (la paternidad), manos des­gastadas (el paso del tiempo) y manos doloridas (flor des­nuda).

Lo efímero es una historia íntima atravesada por la so­ledad, la memoria y la identidad sexual que transmite un vacío existencial absoluto. El cineasta concibe una es­tética que expresa una poética visual aplastante, con en­cadenados precisos y preciosos que la fotografía de Almudena Sánchez concentra sobre los rostros de insatisfacción permanente de unos personajes a los que dan vi­da Miguel Ramiro y José Cameán.

La música de Iñaki Rubio tiene un papel relevante con la utilización de instrumentos de cuerda, que afloran la intensidad emocional de esta representación de la ca­du­cidad de la existencia.

En esta película todo está muy cuidado, se intuye un acer­camiento al cine más clásico, como es el tratamiento del espacio del encuentro, donde el metro ocupa simbólicamente la épica generada por el tren a lo largo de la his­toria del séptimo arte y en el que el plano sobre las vías es una metáfora sobre el incierto futuro.

Con todo, Jorge Muriel propone un poema sobre la fu­gacidad de la vida –tempus fugit– en el que la omnipre­sen­cia silente marca un metraje que es belleza pura.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Almudena Sánchez
  • Montaje: Bernardo Moll
  • Música: Iñaki Rubio
  • Sonido: Sergio López Eraña
  • Arte: Berta Grasset
  • Productora: Jaime Bartolomé PC, Jorge Muriel
  • Duración: 20 m.
  • Público adecuado: +18 años
  • España, 2020
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