127 horas: Boyle sigue sin repetirse

Danny Boyle vuelve a mostrarse como un cineasta original y a la vez un muy hábil contador de historias en una película difícil de hacer entretenida. Él lo consigue. 

Tras el éxito de crítica, público y Oscar que cosechó con Slumdog millionaire, Da­nny Boyle no se duerme en los laureles y re­cu­pera en 127 horas el eclecticismo que le ha hecho ser siempre un cineasta inclasifica­ble dispuesto a tocar todos los palos. Tras tí­tu­los tan dispares como Trainspotting, Mi­llo­nes, Sunshine o 28 días después, en 127 ho­ras, el primero de su filmografía basado en un hecho real, Boyle hace algo completa­men­te diferente a lo que había hecho antes.

Aron Ralston (meritorio James Franco) es un montañero aficionado que se queda atra­pa­do en un cañón de una zona desértica de Es­tados Unidos. Una roca aprisiona por comple­to su brazo y sólo cuenta con un po­co de agua, comida y contados utensilios pa­ra sobre­vivir. Además, antes de salir de ex­cursión Ralston no le dijo a nadie a dónde iba.

Para esta cinta Boyle se vuelve a rodear de gran parte del mismo equipo con el que ya contó para Slumdog millionaire: Simon Beau­foy en el guión, Anthony Dod Man­tle en la fotografía y A. R. Rahman en la mú­si­ca, a los que se les une Jon Harris (Kick-ass) en el montaje. Es precisamente la la­bor con­junta de este “dream-team” la que per­mi­te que esta historia, a priori muy difí­cil de rodar y de contar, se convierta en una pe­lícula intensa, con ritmo y con una gran ca­pacidad para enganchar al espectador.

127 horas encuentra sus referentes en his­torias de un solo hombre confinado en un espacio limitado como Náufrago (Robert Ze­meckis) o la reciente Buried (Rodrigo Cor­tés). El filme que nos ocupa se encuentra a medio camino entre ambas, aunque qui­zá sea más cercano a la primera, en el sen­tido de que lo que prima es la propuesta formal y la virguería técnica sobre la impor­tancia de la historia. Es decir, el cómo lo cuen­ta sobre lo que cuenta. No es que el guión de Beaufoy y Boyle no tenga valor, que lo tiene, pero los tintes metafísicos y hu­manistas con los que se pretende impreg­nar a la historia se quedan en un nivel más bien básico. Al final lo que queda es una historia fenomenalmente contada, entre­tenida, moderna y original sobre supervi­vencia, lo que no es poco.

El espectador tam­bién tiene que ir avisado de que las deci­siones que toma el protagonista para asegu­rarse sobrevivir son extremas y están mos­tradas con todo el grafismo posible.

La película ha recibido seis nominaciones a los Oscar, incluyendo película, guión, actor, montaje y música.

Ficha Técnica

  •  Fotografía: Anthony Dod Mantle, Enrique Chediak
  • Montaje: Jon Harris
  • Música: A. R. Rahman
  • País: EE.UU./Reino Unido
  • Duración: 94 m.
  • Público adecuado: +18 años (violencia cruda aislada)
  • Distribuidora: Fox
  • Estreno: 4.2.2011

127 hours, 2010

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