2012: Emmerich nos quiere ver muertos

Roland Emmerich vuelve a la carga con el fin del mundo, como ya hizo en Independence day y El día de mañana. Esta vez nada de cambio climático o extraterrestres, hay que remontarse a los mayas, que predijeron que el 21 de diciembre de 2012 todo terminaría. Y con esta premisa arranca una película llena de increibles efectos especiales y topicazos sobre este tema (presidente americano de color, derrumbamiento de los símbolos de la democracia y un largo etcétera).

Varias caras conocidas, tanto del cine como de la televisión, destacando a John Cusack al que hacía tiempo que no veíamos en una superproducción de este calibre (Con Air fue de las últimas, allá por 1997).  La casi siempre secundaria (y televisiva) Amanda Peet, adquiere peso como madre coraje y ex (otro cliché) de Cusack. El contrapunto a estos dos papeles de civiles lo pone Chiwetel Ejiofor (Love Actually), el científico que trabaja para la Casa Blanca, cómo no.

Emmerich abusa del elemento “suerte” en 2012 para sortear los problemas que surgen a raíz de los desastres, demasiado increíble incluso para este tipo de películas. Quizás flojea de nuevo en el guión, que hace previsible el transcurso de la historia y deja al aire algunas incongruencias a nivel religioso.

Pero todo esto no quita que a nivel visual consiga poner los pelos de punta y logre entretener durante las casi tres horas que dura. Puede que no sea la película del año pero logra su objetivo: entretener.

Ficha Técnica

  • País: Canadá / Estados Unidos, 2009
  • Dean Semler
  • David Brenner, Peter S. Elliot
  • H. Kloser, Thomas Wander
  • Sony
  • 150 min.
  • Jóvenes