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5 metros cuadrados

Esta tragicomedia de Max Lemcke fue justamente premiada como mejor película en el último Festival de Cine Español de Málaga. ****

5 METROS CUADRADOS, 2011 País: España Dirección: Max Lemcke Guión: Pablo y Daniel Remón Fotografía: José David Montero Montaje: Lauren Dufreche, Ascen Marchena Música: Fernando Velázquez Intérpretes: Fernando Tejero, Malena Alterio, Emilio Gutiérrez Caba, Manuel Morón, Jorge Bosch, Secun de la Rosa 86 m. +16 años (lenguaje crudo incidental) Distribuidora: A  Contracorriente Estreno: 11.11.2011 

Lemcke se consolida

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Casual day no fue un acierto de primerizo. La opera prima que hace tres años arrasó en los premios del Círculo de Escritores Ci­nematográficos mostraba estilos inteligen­tes y singulares: el del director madrileño Max Lemcke y el de los hermanos Re­món, guionistas de la película.

Al igual que sucedía entonces, 5 metros cua­drados no deja indiferente con su tono crí­tico y un regusto ácido que recuerda a Az­cona, Berlanga y al Marco Ferreri de El pi­sito.

“¿Qué es lo que hace falta para ser feliz?”. Así comienza esta película que trata so­bre la corrupción urbanística mirada desde el punto de vista de los sufridores “sin ca­sa”. Fernando Tejero y Malena Alterio in­terpretan a una pareja que, en medio de la crisis, se embarca en la compra de una ca­sa en construcción con vistas al mar. Su sue­ño se convierte en un infierno.

“El protagonista de la película es un héroe anónimo -dice Lemcke-, un hombre que quiere tener una casa, un hogar… y, so­bre todo, pretende recuperar la dignidad per­dida por culpa de los poderosos”. Puede so­nar fuerte, pero la película es una de las más sugerentes y matizadas que hemos podi­do ver en el cine español en los últimos años.

Con un sentido irónico tumbativo, 5 metros cuadrados es pura nitroglicerina a punto de estallar. Es muy fácil simpatizar con unos personajes tan maltratados por una bur­buja que no deja de crecer. Así comienza la película, con unas imponentes imágenes aéreas en las que Benidorm parece Chi­ca­go, con unos rascacielos que no permiten ver el mar. Es difícil imaginar un escenario más acertado para este retrato de la crueldad inhumana en la que se convierte con fre­cuencia el crecimiento urbanístico desce­rebrado e inmoral. “La película no está ba­sada en hechos reales, pero todos conoce­mos este tipo de hechos por los medios de comunicación”, concluye el director de la cinta.
El casting es muy acertado con la explota­ción dramática de magníficos cómicos co­mo Fernando Tejero, Malena Alterio o Se­cun de la Rosa, y la música del prolífico Fer­nando Velázquez refuerza el tono simbó­lico del argumento, especialmente en los acer­tadísimos planos aéreos con los que Lemcke sube y baja el telón.

Claudio Sánchez