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Across the universe

Una entretenida e intrascendente película para un público amplio, con Love story al son de los Beatles

Across the Universe (2007)

Across the universe: All you need is love (and music)

Julie Taymor ha demostrado a lo largo de su corta pero intensa trayectoria que es una directora difícil de cla­sificar. Sus acercamientos a la obra de Shakespeare (Titus) y a la figura de la pin­tora Frida Kahlo (Frida) se pueden calificar, cuando menos, de audaces. Ahora se ha decidido a abordar uno de los mayores iconos culturales del siglo XX, los Beatles, y lo hace, como no podía ser de otra manera, a través de un musical. La propuesta de Taymor vuelve a ser muy valiente en lo visual, no tanto en lo que a la historia se refiere, mucho más convencional, aunque no por ello deja de funcionar.

Jude (Jim Sturgess), un joven inglés que trabaja en los muelles de Liverpool, se lanza a viajar a Estados Unidos con el poco dinero que tiene para encontrar al padre que nunca llegó a conocer. Lucy (Evan Rachel Wood) es la clásica soñadora adolescente norteamericana, que se da de bruces con la realidad el día en el que su novio del colegio muere en la guerra de Vietnam. Ambos se conocerán a través del hermano de ella, Max (Joe An­derson), y vivirán una apasionada e intermitente historia de amor en el turbulento clima político y cultural del Nueva York de los años 60, siempre al son de la música del grupo que lideraron John Lennon y Paul McCartney.

Y es precisamente en las canciones de los Beatles (versionadas convincentemente por los actores) donde recae el verdadero protagonismo de la cinta: nada menos que 33 son utilizadas a lo largo de las más de dos horas de metraje de la película, por cuyos derechos la productora tuvo que embolsar la friolera de 10 millones de dólares, más o menos el doble de lo que cuesta hacer una película de media en España.

La realizadora da muestras de moverse cómodamente en el género, no en vano ya tenía la experiencia de haber dirigido el montaje teatral del espectáculo de Broadway que tomaba como base a El rey León. Las escenas musicales son de lo más variado: muchas se componen de complejas y poderosas coreografías, otras dejan paso a un despliegue de colorido e inventiva visual deslumbrantes, sin que falten aquellas en las que lo que prime sea el ascetismo en favor de la intensidad dramática. Ninguna llega a romper moldes, pero lo más importante es que están muy bien hiladas en conjunto, formando uno de los musicales más fáciles de disfrutar de los últimos años.

Tanto la historia de amor como el contexto temporal en el que se desarrolla el filme son tratados, sin embargo, de una manera bastante simplista, aunque también hay algunas notas destacables. Se acierta, por ejemplo, manteniendo equilibrada la balanza a la hora de establecer una crítica hacia la política estadounidense respecto a la guerra de Vietnam, sin caer en la indulgencia con el movimiento contracultural hippie de la época. Aunque nada de ello llega verdaderamente a trascender. Lo que queda al final, y ya es mucho, es un gran entretenimiento para un público amplio.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Bruno Delbonnel
  • Montaje: Françoise Bonnot
  • Música: Elliot Goldenthal
  • País: EE.UU.
  • Año: 2007
  • Duración: 133 minutos
  • Público adecuado: Jóvenes-adultos
  • Distribuidora: Sony
  • Estreno: 4.I.2008
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