Alfie: Entre el desprecio y la pena

Treinta y ocho años después de que Michael Caine interpretase al primer Alfie bajo las órdenes de Lewis Gilbert, Jude Law, actor pluriempleado al que hemos visto recientemente en El aviador, Closer y Sky Captain, y oímos dando voz a Lemony Sniket, se mete en la piel de un Alfie Elkins «metrosexual» adaptado a las modernidades del siglo XXI y dirigido por Charles Shyer (El padre de la novia), que ya se atrevió con el remake de Tú a Boston y yo a California.

Alfie, al igual que en la anterior versión, sigue siendo un libertino, promiscuo y sin escrúpulos, que no duda en ponerle las zarpas encima a la novia de su mejor amigo. Todos perdonan las fechorías de este personaje asumiendo que únicamente le mueven los instintos más bajos, sin ninguna maldad (cosa bastante objetable).

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Las emociones que evoca Alfie van desde el más absoluto de los desprecios a la pena más tremenda. Pena, sobre todo, por su vacío interior, por el intenso olor a cadáver que desprende este impresentable machista. Este bagaje emocional va acompañado por las canciones compuestas para la película por Mick Jagger, líder de la banda inglesa Rolling Stones, y Dave Stewart, componente junto con Annie Lennox del grupo Eurythmics.

La película de Shyer se queda corta en aportaciones: se limita a adaptar al personaje a las condiciones de vida actuales sin modificar el fondo y la forma de hacerlo.

Ficha Técnica

  • País: EE.UU., 2004
  • Fotografía: Ashley Rowe
  • Montaje: Padraic McKinley
  • Música: John Powell, Mick Jagger, Dave Steward
  • Distribuidora: UIP
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Reseña
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Teresa Barceló
Profesora universitaria. Doctora en Ciencias de la Comunicación