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Alita: Ángel de combate

Crítica de la película

Impresionante (muy visual) adaptación del manga de Yukito Kishiro, gestada por James Cameron y dirigida por un tosco Robert Rodriguez

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Alita: Ángel de combate

· Alita es una buena película de acción, con muchísima acción, muy entretenida. El productor garantiza el perfecto acabado visual y una impecable utilización de todo tipo de efectos especiales, manuales o digitales.

Odisea del siglo XXVI

Como todos los amantes del manga saben, estamos en el siglo XXVI, han pasado tres siglos tras la caída. La ciudad del hierro es la última habitada en un planeta despoblado, en ella malviven humanos y cyborgs. Encima de la ciudad flota Salem, lugar donde viven los privilegiados y a donde algunos llegan mediante pagos o favores extraordinarios a un extraño hombre llamado Vector. Un buen día el doctor Ido, un médico, encuentra entre escombros los restos de un viejo cyborg; el cerebro está intacto y él le proporciona un cuerpo mecánico. Al término de la operación tenemos a una adolescente amnésica. Ido le dará el nombre de Alita. La historia desarrolla dos líneas; por un lado cómo Alita descubre el mundo, a sí misma -esto incluye el romance y su talento para el combate-, y su lugar en él; por otro el funcionamiento de ese mundo distópico, en el que imperan el crimen, la explotación, la corrupción y el miedo; finalmente las dos líneas se juntan en un final apoteósico.

A estas alturas todo el mundo sabe que Alita es un proyecto preparado por James Cameron, quien compró los derechos de adaptación del manga de Yukito Kishiro en 2003; quince años de desarrollo y cerca de 200 millones de dólares ha costado llevarla a término. La dirección es de Robert Rodriguez (Spy Kids), ya que Cameron se ha negado a dirigir nada que no sea Avatar; en diversos momentos te preguntas cómo habría quedado bajo la batuta del realizador canadiense.

Alita es una buena película de acción, con muchísima acción, muy entretenida. El productor garantiza el perfecto acabado visual y una impecable utilización de todo tipo de efectos especiales, manuales o digitales. El primer y principal logro de esta cinta es la protagonista. Alita funciona porque es -como su personaje- mitad Rosa Salazar, mitad criatura CGI, y el talento de la actriz y el de los realizadores han logrado que se combine a la perfección. Todas y cada una de sus imágenes han sido tratadas y son artificiales, y sin embargo se nota la actriz que hay debajo, cómo se mueve, cómo siente, cómo descubre su (sus) cuerpos… el resultado es fascinante y la ejecución perfecta.

Robert Rodriguez conoce los resortes del cine de acción, se estrenó con el famoso El mariachi, pero como en esa película, y en casi todas las que ha rodado, resulta tosco. Con toda la espectacularidad de la acción y la belleza de los decorados y los espectaculares combates, la historia se queda corta: buenos y malos están apenas definidos, querríamos saber del doctor, de su mujer, de Vector, hay mucho que explicar y grandes actores en esos papeles a los que no se da la cancha que merecen; Jennifer Connelly, Mahershala Ali y Christoph Waltz, los tres con Oscar. A pesar de todo se trata de una película impresionante; muy visual, es decir, plenamente cinematográfica, la acción es trepidante y de calidad, y eso debe bastar.

Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.