American Pastoral: Quizás Philip Roth también sea el problema

· Lo más sorprendente de Ewan McGregor es su inter­pre­tación. Es de esas ve­ces, en que el actor está con la cabeza y el co­ra­zón en otra cosa.

Swede y Dawn son el perfecto matrimonio norteameri­ca­no de los 60. Ella es católica, ganadora de un prestigio­so premio de belleza en su juventud, él es judío y un brillante deportista en sus años universitarios. Su hija es ru­bia y tartamuda. Con el paso del tiempo se convertirá en una activista de izquierdas revolucionaria que hará im­posible una feliz vida familiar.

Philip Roth (Newark, 1933), escritor estadounidense de origen judío, es uno de los autores más prestigiosos del último cuarto del siglo XX. Ganador del National Book Award for Fiction, obtuvo por American Pastoral el Pre­mio Pulitzer en 1998. Hasta seis de sus novelas se han adaptado al cine y en ninguna de ellas la versión ha si­do satisfactoria. Ni Elegy, de Isabel Coixet, La mancha hu­mana, de Robert Benton, o La sombra del actor, de Ba­rry Levinson, llegaron a ser películas destacables.

Ewan McGregor se estrena como director con la versión de esta compleja no­vela llena de diálogos y párrafos ina­cabables. El guion de John Romano (un escritor de se­ries de TV de se­gunda línea como Infierno sobe ruedas o Banshee) no acier­ta al reducir los textos y se queda so­lo con algunas fra­ses expresivas directamente entresacadas de la novela. Adaptar nunca es fácil, pero exige algo más de riesgo y personalidad que la que ha demostrado es­te guionista.

Lo más sorprendente de Ewan McGregor es su inter­pre­tación. No hay duda que es uno de los grandes actores de la última década y que el personaje era perfecto pa­ra él, un intérprete que no ha acusado sus más de 20 años de carrera. Pero su belleza física, aún muy juvenil, que­da deslucida con una actuación sin alma. Es de esas ve­ces, en que el actor está con la cabeza y el co­ra­zón en otra cosa; probablemente la dirección de la pe­lícula.

Salvan los muebles algunas escenas muy logradas co­mo la de la breve e intensa aparición de Samantha Ma­this, o las pocas que protagoniza Dakota Fanning. La mú­sica de Alexandre Desplat tiene apuntes brillantes, pe­ro insuficientes para transmitir algo de emoción consistente a una his­toria tan tibia.

Dicho esto, no creo que toda la responsabilidad sea atri­buible a Ewan McGregor, ya que la novela, como ca­si todas las de Philip Roth, tiene páginas muy su­ge­ren­tes y también un buen puñado de personajes es­tereotipados. La biografía del autor pesa demasiado en su obra, y a veces deja respirar muy poco a unos per­sona­jes asfixiados por pulsiones sexuales y convencio­nes so­ciológicas. El recorrido y el desarrollo de la histo­ria pa­dece esa cierta pasividad ante la decadencia, esa fal­ta de respuestas ante una crisis bien retratada y apenas con­trastada.

Los resultados en taquilla de esta opera prima han si­do desastrosos. Apenas medio millón de dólares ingre­sa­dos desde que se estrenó el pasado 21 de octubre.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Martin Ruhe
  • Montaje: Melissa Kent
  • Música: Alexandre Desplat
  • Duración: 126 min.
  • Público adecuado: +16 años (D)
  • Distribuidora: Tripictures
  • EE.UU., 2016
  • Estreno: 9.6.2017
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