Aprendiz de gigoló: Aprendiz de Woody Allen

Una película que no va a ninguna parte, con actores parodiándose a sí mismos en una historia ya vista y oída 

John Turturro interpreta a un tal Fioravante, un manitas que hace de todo, que se deja convencer por su amigo Murray (Woody Allen) para hacer de gigoló. Lo cierto es que Murray necesita dinero y sabe convencer, y que Fioravante es un buen amigo y se presta al negocio por ayudarle. Luego la cosa se complica.

Una vez más Turturro detrás de la cámara y del guión construye una historia extraña, en la que se dan cita los fantasmas de Woody Allen, dirigidos por el propio Allen. ¿Dónde va, qué quiere decir? Misterio; el horizonte es la comunidad judía de Brooklyn, y una serie de buenos actores y actrices que se parodian a sí mismos y que se lo deben haber pasado en grande jugando a hacer teatro y a hacer de intelectuales. Pero, aunque hay buenos diálogos y -en ocasiones-, buenos sentimientos, no deja de ser otra (esto cansa) historia de gigoló. Turturro evita, en lo posible, la grosería, pero no deja de ser sórdido y amoral.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Marco Pontecorvo
  • Montaje: Simona Paggi
  • Música: Abraham Laboriel, Bill Maxwell
  • Duración: 90 m.
  • Distribuidora: DeAPlaneta
  • Público adecuado: +18 años (XD)
  • Estreno en España: 30.4. 2014

EE.UU., Francia (Fading gigolo), 2013. 

Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.