Arcadia: Muchas preguntas

«Usted me pide que le dé una solución. Yo sólo planteo preguntas». Así de tajante se mostró el director greco-fran­cés Costa-Gravas cuando un periodista le preguntó por la opción que había tomado el protagonista de esta oscura película. El veterano realizador, que siempre ha mostrado un gran interés por el cine de denuncia política o social, presenta en Arca­dia una dura crítica contra las consecuencias del individualismo.

Bruno es un competente empleado y un feliz padre de familia que, por un proceso de deslocalización y reestructuración en la empresa, se queda en el paro. La situación se alarga y Bru­no decide abordar el problema con una mayor radicalidad, asesinando a sangre fría a quienes puedan convertirse en competencia para conseguir un nuevo puesto de trabajo. No se trata de ir destripando la película: la historia de Arcadia está contada en el arranque, en sus primeros cinco minutos, con una escena inicial cruel y llena de fuerza que parece enlazar directamente con el más celebre asesinato de la literatura universal, el que protagoniza Raskólnikov en la también primera página de Crimen y castigo.

Como en el clásico de Dostoievski, el sinsentido de la violencia se pone de manifiesto en el prólogo. Pero mientras la novela del ruso avanza hacia otros temas como la culpa, el arrepentimiento y, al final, la redención, el director griego se queda enquistado en el dibujo amar­go de lo que puede ser el individualismo llevado hasta el extremo. Lo dicho, plantea preguntas pero no soluciones. Qui­zás porque Cos­ta-Gravas, al contrario de Dostoi­evs­ki, no tiene demasiadas respuestas.

La película, que es una adaptación de la novela The ax (Vía libre) del inglés Donald Westlake, además de interesante, está magníficamente rodada y muy bien interpretada por un José García capaz de construir con veracidad un complejísimo personaje, que pasa de la normalidad a situaciones de repugnante crudeza, con un telón de fondo de publicidad sensual que acompaña continuamente al protagonista mientras persigue a sus víctimas.

Además, el director de La caja de música impone un ritmo acertado a la acción y con­sigue atrapar al espectador, que prácticamente conoce el final, durante las dos horas del metraje.

Los hermanos DardenneJean Pierre y Luc-, autores de Rosetta, una película de similar temática, son los productores de Arcadia. Parece claro que Rosetta, además de ser mejor película, tenía más respuestas.

Ficha Técnica

  • País: Francia (Le couperet (The Ax), 2005)
  • Fotografía: Patrick Blossier
  • Montaje: Yannick Kergoat
  • Música: Armand Amar
  • Distribuidora: Nirvana
  • Estreno en España: 28.10.2005
Reseña Panorama
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Periodista. Editora de Conversaciones con