Arrástrame al infierno: A la sombra de Tourneur

Nadie está obligado a apreciar el cine de terror, pero dentro del género hay maestros, artesanos y aprendices; Sam Raimi es un maestro. Lo demostró en su primera película Posesión infernal, rodada en 16 mm., y en películas que no son de terror, desde la magistral Un plan sencillo hasta la serie Spider-Man, que le ha tenido ocupado los últimos años.

Arrástrame al infierno supone un regreso a los orígenes de este director de 50 años que llevaba demasiado tiempo -13 años- lejos del género que le lanzó al estrellato. Arrástrame al infierno es una película maravillosamente académica y demuestra el saber hacer de Raimi como guionista, como director y como experto: el prólogo, espeluznante y breve, introduce el tema; luego, con una facilidad sorprendente, presenta a todos los personajes del drama, por un lado Cristina, encantadora rubia, desvalida -y con unos pulmones que no se cansarán de gritar, como manda el canon-; Clay, su novio perfecto, encantador y forrado, escéptico, pero dispuesto a todo por su amada; en la oficina están el amable jefe y el trepa, rival y enemigo de Cristina.

- Anuncio -

Con esas piezas Raimi compone una jugada a tres bandas: la carrera por el ascenso y la carrera hacia la boda; las dos tendrán su influencia en la (mala) decisión de negar la prórroga al préstamo hipotecario que acarreará la maldición.

Raimi se inspira en el maestro Tourneur, no sólo en el arte de sugerir, más que mostrar, y en la elaboración de atmósferas inquietantes que borda el director de La mujer pantera, sino en la propia trama, que sale directamente de la sensacional Noche del demonio, en la que un hombre maldecido tiene tres días para deshacerse del objeto que le convierte en blanco de la ira y persecución de un diablo; además, al igual que el modelo, tiene una interesante discusión sobre la fe en lo espiritual, y está teñido de fábula moral.

Pero, a diferencia de su modelo, Raimi es, y siempre ha sido, un gamberro, y sus películas de terror asustan y hacen reír a la par. Raimi adora la humorada macabra y acompaña unas sutiles e inquietantes alusiones sobrenaturales de un hachazo, baño de sangre o de babas que llegan de los lugares más incongruentes. No es un defecto, es el marchamo de este director, genio y gamberro a la vez.

Ficha Técnica

  • País: EE.UU. (Drag Me To Hell, 2009)
  • Peter Deming
  • Bob Murawski
  • Christopher Young
  • Universal
  • 99 minutos
  • Jóvenes
Suscríbete a la revista FilaSiete