Arrietty y el mundo de los diminutos: Son esas pequeñas cosas

Con guión y producción del maestro Mi­ya­zaki, llega a España con el proverbial año de retraso Arrietty y el mundo de los diminutos, esta adaptación de la saga de cuen­tos de la inglesa Mary Norton, The Bo­rro­wers, que ya fue llevada al cine y a la TV con poca fortuna. Las cinco novelas se publi­caron entre 1952 y 1982.

Con una animación fascinante, el estudio Ghi­bli afronta una historia conocida con una espectacular puesta en escena y un tra­tamiento muy del estilo de Miyazaki, con viaje de heroína que llega a un mundo des­conocido para encontrase a sí misma y des­cubrir el sentido de su vida, sintiendo en su interior la llegada del primer amor.

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En Japón fue la tercera película más vista en 2010, con 110 millones en taquilla, só­lo superada por Alicia en el país de las ma­ravillas y Toy Story 3. El director tiene 38 años y ha trabajado como animador para Ghi­bli desde 1997. Es el animador más joven del estudio que ha dirigido un largome­tra­je. El guión lo firman Hayao Miyazaki y Kei­ko Niwa (es una mujer), coautores del li­breto de la desafortunada Cuentos de Te­rra­mar que dirigió Goro Miyazaki.

Entrando en detalles, me parece que hay que situar Arrietty en su contexto, porque compararla apresuradamente y sin más mati­ces con otras películas de Miyazaki sería una frivolidad que llevaría a conclusiones equi­vocadas.

El patrón de Ghibli ha querido contar una his­toria de fácil acceso, muy abierta, para que lleguen a ella espectadores de todo ti­po, entre los cuales hay una atención especial a los niños (siendo una película perfecta­mente disfrutable para adultos). Pero no por ello Miyazaki se distancia de una histo­ria que le seduce, que le llama, que le ha­ce sentirse joven y ligero. Lo que trato de ex­plicar es que Miyazaki es capaz de hacer El viaje de Chihiro pero también Nicky, la apren­diz de bruja, películas ambas de enorme valía, en las que se aprecia un idéntico amor por los personajes y por la historia que se está contando.

Conozco bien la obra de Miyazaki como di­rector, guionista y productor, y he aprendi­do a valorar películas aparentemente tan dis­tintas como Susurros del corazón, Mi veci­no Totoro, Porco Rosso o El castillo ambulan­te. Me gusta el Miyazaki grandioso de La princesa Mononoke y El castillo ambulan­te, pero casi me gusta más el doméstico y cer­cano de Mi vecino Totoro. Y puestos a sor­prenderse, nada me sorprende más que la maravillosa jovialidad de Porco Rosso y Po­nyo en el acantilado, que tienen un senti­do poético verdaderamente maravilloso, uni­do a una dimensión lúdica de un vigor arro­llador.

No hay que olvidar que la próxima pelícu­la de Miyazaki, a estrenar en 2012, será Por­co Rosso 2, quizás la mezcla más lograda de épica y lírica que ha hecho el cineasta ja­ponés, que acaba de cumplir 70 años.

Arrietty es un personaje protagonista feme­nino que responde plenamente a los arque­tipos de Miyazaki, su relación con el en­fermo y frágil Shô, también. En pocas pelí­culas de Miyazaki el viaje iniciático tiene más encanto que en ésta: una chica de 14 años que entra por primera vez en la casa en cuyo sótano vive. Creo que la película más cercana a Arrietty y el mundo de los diminutos es la sublime Su­su­rros del corazón, adaptación que en 1995 rea­lizó Miyazaki de un cómic de Aori Hiiragi, dirigida fabulosamente por el malo­grado Yoshifumi Kondô.

El sentido del color, el diseño de persona­jes y la planificación en las secuencias de los viajes de exploración de los diminutos es impresionante. La música, de la debutan­te Cécile Corbel, está muy por debajo del nivel marcado por el que es uno de los me­jores compositores de cine, el gran Joe Hi­saishi, autor de las partituras de nueve obras de Miyazaki, desde 1984 (Nausicaá) has­ta 2008 (Ponyo).

Termino con un apunte para los seguidores de Ghibli: el 16 de julio se estrenó en Ja­pón Kokuriko-zaka kara (Desde la colina Ko­kuriko), la segunda cinta dirigida por Go­ro Miyazaki, con guión de su padre y de Ni­wa que adaptan el cómic de Sayama y Ta­kahashi, una historia de adolescentes de Yo­kohama que en 1963 se preparan para la in­minente Olimpiada de Tokio, enfrentándo­se al dilema de equilibrar tradición y moder­nidad. Veremos si Goro ha mejorado.

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Ficha Técnica

  • País: Japón
  • Fotografía: Atsushi Okui
  • Montaje: Rie Matsuhara
  • Música: Cécile Corbel
  • Dirección artística: Yôji Takeshige, Noboru Yoshida
  • 94 m. Todos los públicos
  • Distribuidora: Aurum
  • Estreno: 16.9.2011

Arrietty y el mundo de los diminutos (Kari-Gurashi no Arietty, 2010)