Arritmia: Almas en sombra

Tres años después de conseguir el premio a la mejor dirección y al mejor guión por Fuera del cuerpo en el Fes­tival de Cine de Málaga, el director valenciano Vicente Peñarrocha presenta su segunda película, Arritmia. Coproducción an­glo-española, el filme se interroga sobre la barbarie de Guantánamo y explora los rincones sombríos del alma humana. Nata­lia Verbeke da vida a una exuberante bailarina, ángel protector de un preso fugado encarnado por Rupert Evans (Hell­boy, 2004), que vive entre la realidad y la alucinación. Cierra una excelente elección de protagonistas el veterano actor inglés Derek Ja­cobi, archiconocido por su papel de Yo, Clau­dio (1976). Gracias a la solvencia de sus intérpretes y a la inteligente ejecución cinematográfica de su realizador, Arritmia arrastra al espectador a un mundo devastado por el miedo, la tortura y la demencia, y lo contrapone con la belleza oculta de La Habana, con sus ritmos calientes, sus bailes sensuales y el calor de sus gentes.

Ali -el preso fugado- se verá arropado por este mundo nuevo en el que la esperanza todavía tiene cabida. A través de su mirada, de sus sensaciones y emociones la narrativa cinematográfica se vuelve poesía pura. Los desenfoques, los primeros planos, los ralentizados, introducen al espectador dentro de sus pensamientos y temores, y crean una experiencia fílmica intensa y con una alta codificación metafórica. Los juegos de mon­taje, los aciertos de una banda sonora que a priori está desacompasada con la imagen, pero que sirve para expresar toda su carga emocional de la sensación humana, y la penetrante reflexión de la voz en off, son los puntos fuertes del filme.

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El caos narrativo del guión -urdido a partir de las alucinaciones de Ali– se metamorfosea en belleza descriptiva y visual. En me­dio de la escena más descarnada, Peña­rrocha logra lo imposible: retratar lo hermoso, como en el plano del humo del cigarrillo de la interrogadora norteamericana. Música, fotografía y escenografía trabajan unidas para exprimir la significación del encuadre y hacer posibles lecturas diversas.

No obstante, esta construcción extraña, difícil, onírica y caótica pierde su intensidad en el segundo punto de giro del guión. La sorpresa final resta poesía al conjunto y se introduce en los lindes de la denuncia extrema, necesaria, pero también desestabilizadora del conjunto. A pesar de que es­te planteamiento final justifica hechos narrativos y entra de lleno en la denuncia po­lítica, parece separado del resto de la película. La vuelta de tuerca resulta poco reveladora y más proclive a dejar más dudas e incógnitas que resoluciones, es un ahondamiento en un terreno onírico ilimitado.

Arritmia es una de esas películas personales, intimistas, recomendable más allá de sus imperfecciones y un excelente ejemplo del potencial de la nueva ola de cineastas españoles.

Ficha Técnica

  • País: España, Reino Unido (Arritmia (Guantanamero), 2007)
  • Fotografía: Kiko de la Rica
  • Montaje: Michael Bradsell
  • Música: Rich File
  • Duración: 87 m.
  • Público adecuado: Adultos
  • Distribuidora: Sherlock
  • Estreno: 23.XI.2007
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