As bestas

Rodrigo Sorogoyen cuenta una historia criminal que quiere ser más que una pesadilla

As bestas (2022)

As bestas: Agroterror patológico

· Crítica de As bestas | Estreno 11 de noviembre de 2022.
· Es una obra en muchos aspectos temáticos y de conflicto similar a Alcarràs, pero la película de Carla Simón tiene un tratamiento distinto, más rico, profundo y universal.

La quinta película de Sorogoyen, siempre con Isabel Peña como coguionista, vuelve a ser un drama negro y desolado que se acerca a lo peor de la condición humana con una tristeza infinita. La aspereza argumental y narrativa de As bestas se instala desde las primeras y angustiosas imágenes de la rapa de un caballo salvaje.

Un matrimonio francés llegó hace unos años a una pequeña aldea gallega. Querían vivir en el campo, con una pequeña granja ecológica en la que cultivan verduras y hortalizas. Intuimos que tienen un proyecto de vida que consiste en llevar una existencia retirada y sencilla, alejados del ruido y las tensiones de las grandes concentraciones urbanas.

La película va desvelando la personalidad de los protagonistas mediante el escaso trato que tienen con los pocos vecinos. Surge de inmediato, en un ambiente tóxico y siniestro, el odio demencial que les profesan dos de ellos, unos hermanos que son, en resumidas cuentas, unos psicópatas envenenados por el odio.

Sorogoyen se toma mucho tiempo (para mí, demasiado) en contar con maneras de miniserie una película muy larga (2 horas y 17 minutos) que con demasiada frecuencia se atasca en el miedo y el asco, reiterando comportamientos obsesivos hasta hacer que los motivos que han generado la situación no solo estén fuera de campo, sino que sean evanescentes. Y eso me parece muy arriesgado. Se suma un cambio de perspectiva de hombre a mujer con una elipsis temporal muy brusca y forzada. Los problemas de estructura y diseño de personajes hacen que los bandazos en el relato sean continuos y no se termine de entender a qué viene tanta reiteración pesadillesca.

La película se estrenó en Cannes y luego en Francia el 6 de julio, donde hizo 2 millones de euros en taquilla, un gran resultado. Los actores están muy bien (especialmente los franceses Denis Ménochet y Marina Foïs) y la factura es cuidada. Es una obra en muchos aspectos temáticos y de conflicto similar a Alcarràs, pero la película de Carla Simón tiene un tratamiento distinto, más rico, profundo y universal. E infinitamente más humano. La escritura y la mirada de Simón y Vilaró sobre una familia enfrentada a la adversidad, debatiéndose entre el pasado, el presente y el futuro en un entorno rural me parecen magnéticas y logran interesarme. As bestas es artificial en lo que Alcarràs es natural. Quizás por eso, me quedo fuera de As bestas, siempre lejos. En Alcarràs estoy dentro todo el tiempo: incluso cuando estoy incómodo con el personaje del padre amargado. Estoy cerca.

La película de Sorogoyen puede funcionar como cinta de agroterror patológico que te deja como si un camión te hubiera pasado varias veces por encima. Cuando me levanto e intento llevar la película más allá, no lo consigo.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Álex de Pablo
  • Montaje: Alberto del Campo
  • Música: Olivier Arson
  • Duración: 137 min.
  • Público adecuado: +16 años
  • Distribuidora: A Contracorriente
  • España, 2022
  • Estreno: 11.11.2022
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