Assassin’s Creed: La maldición de los videojuegos

· Assassin’s Creed. Se han gastado una fortuna en la realización para hacer un producto fallido.

Pocas veces una serie de televisión ha saltado a la pantalla grande y convertida en una buena película, pero hasta la fecha eso no le ha ocurrido a ningún videojuego. El caso presente es particularmente triste porque tanto el director como el equipo de producción prometían; y se han gastado una fortuna en la realización. Pero tres guionistas llenos de pretensiones -y de ignorancia- han logrado frustrar un proyecto que, por lo menos, podía haber sido resultón, simpático y/o entretenido.

Assassin’s Creed cuenta la lucha eterna entre los (sic) Templarios y los Asesinos; estos últimos serían los custodios de la manzana del Edén -la que comieron Adán y Eva-, mientras que los primeros querrían arrebatársela. De alguna manera ambas sectas sabían que analizando las semillas de la manzana se descubriría el secreto del libre albedrío. Los malvados Templarios -y con ellos cualquier cristiano- querrían la manzana para eliminar la violencia del mundo, y también la libertad; los buenos asesinos quieren preservar la libertad, aunque para ello tengan que matar a todos los que no les dan la razón. Tal es el mensaje que transmite Assassin’s Creed, que mezcla con singular desacierto la conquista de Granada, el descubrimiento de América, los Templarios, los Hassidin, Águila Roja, la Inquisición y otras muchas leyendas urbanas; lo que no tendría mayor importancia si no fuera por la pretensión de rigor y verosimilitud que les confieren. El soporífero mensaje que envuelve las escenas de acción se repite tres veces, por si alguien dudara de que los malos son los cristianos y que los buenos son aquellos que asesinan en nombre del relativismo militante.

Las escenas de acción están bien rodadas, pero en cuanto cesan los discursos, entre absurdos y caóticos, siempre soporíferos, convierten la cinta en algo insufrible. Contar con tres buenos actores no salva una película que insulta la inteligencia de los espectadores, particularmente a un público español que ve con incredulidad lo que hacen esos guionistas con la historia de España, algo que recuerda a Misión Imposible 2, cuando confundieron los pasos de Semana Santa en Sevilla con las Fallas de Valencia.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Adam Arkapaw
  • Montaje: Christopher Tellefsen
  • Música: Jed Kurzel
  • Duración: 115 min.
  • Público adecuado: +16 años
  • Distribuidora: Fox
  • EE.UU., 2016
  • Estreno: 23.12.2016
Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.