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Astérix: La residencia de los dioses

Crítica de la película

La mejor versión de las aventuras de Astérix hasta la fecha. El trabajo de Louis Clichy y Alexandre Astier anuncia nuevas propuestas por venir

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Astérix: La residencia de los dioses

· La residencia de los dioses sorprende porque desde el primer fotograma obliga a decir “sí, esto es lo que esperaba”. Una animación en 3D, realizada por ordenador, es el vehículo adecuado para contar las aventuras de Astérix.

Toda la Galia está ocupadad por los romanos… ¿Toda? ¡No!

Astérix: La residencia de los dioses cuenta otro de los maquiavélicos planes de César por reducir a ese puñado de irreductibles y encantadores locos, que resisten, una y mil veces, al invasor. En este caso el plan consiste en llevar la moderna civilización a las puertas de su pueblo, y absorberlos.

La residencia de los dioses es el decimoséptimo álbum de las aventuras de Astérix, el galo, y fue publicado en 1971; es también el duodécimo largometraje de las aventuras de Astérix. Hay que decir que es el primero plenamente conseguido.

Han pasado casi cincuenta años desde la primera película de Astérix. Desde entonces, 1967, con admirable perseverancia, los franceses han probado todas las fórmulas posibles por dar a su héroe nacional un homenaje digno: adaptaciones fidelísimas al álbum original (Astérix el galo), adaptaciones musicales (Astérix y Cleopatra), guiones originales (Los doce trabajos de Astérix), animación convencional, animación con ordenador, versiones con actores reales (como Astérix y Obélix: Al servicio de Su Majestad, con Gerard Depardieux), 2D, 3D… todo lo han intentado y, si bien ninguna de las películas ha sido un desastre, tampoco ha resultado el éxito que cabía esperar, hasta ahora.

La residencia de los dioses sorprende porque desde el primer fotograma obliga a decir “sí, esto es lo que esperaba”. Una animación en 3D, realizada por ordenador, es el vehículo adecuado para contar las aventuras del guerrero galo. Pero, no es una simple cuestión de forma. Dirige el proyecto Louis Clichy, formado en Pixar, y firma el guión Alexandre Astier (Kaamelott). Juntos recrean el universo de Astérix tal como lo concibieron Goscinny y Uderzo, lo que no significa que “calquen” el álbum.

Los mundos romano y galo se alternan con un ritmo perfecto, la composición de cada plano es un modelo de expresividad: para los romanos se reservan los planos generales, mientras que a los galos les dejan los planos cortos, pequeños podríamos decir. A César lo suelen presentar en temibles contrapicados, mientras que la animación permite secuencias imposibles, como la presentación de algunas escenas bajo el punto de vista de Idefix.

Astier ha respetado la historia original con su contenido de crítica social y política, que poco ha perdido de su mordiente en los cuarenta años transcurridos desde su publicación. Pero también ha realizado algunos pequeñas modificaciones, cuando resultaba conveniente. Tal es el caso de la familia romana, muy mejorada como familia y en su relación con el pueblo galo; o la manera como la urbanización afecta a los galos, mucho más radical que en el original.

Una magnífica adaptación de Astérix, que anuncia otras muchas por venir.

Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.